En el anterior relato les platiqué que ponía rumbo a la tierra donde vivió y luchó don Emiliano Zapata (1879-1919), el jefe del Ejército Libertador del Sur. Para llegar hasta Cuautla opté por el caminito más largo por ser también el que menos tráfico soporta. De Cuernavaca salí por Ocotepec hacia Tepoztlan y en el crucero de Huilotepec agarré para Yautepec y de aquí para Cuautla. En total, algo menos de cinco horas para llegar a Cuautla con un sol espléndido.Cuautla cuenta con numerosas opciones de alojamiento así que nada más llegar me encargué de buscar un lugar donde pasar la noche. A mí no me gusta hacer publicidad de los hoteles pero en este caso haré una excepción y les recomendaré un lugar donde alojarse si se acercan hasta Cuautla. Al hotel Defensa del Agua (Defensa del Agua 34. Teléfono 3521679) acudí tras preguntar en otros más y llegué a la conclusión de que es una magnífica opción si llegamos a Cuautla algún día comprendido entre el domingo y el jueves porque la relación calidad-precio está muy bien. Les tengo que contar que muchos de los hoteles de Cuautla tienen dos tarifas: una de domingo a jueves y otra para las noches de los viernes y los sábados, donde prácticamente se duplica el precio.
Aunque llegué a Cuautla tras las huellas de Zapata, lo primero que encontré fueron numerosas referencias a Morelos (José María Morelos y Pavón), uno de los protagonistas de la lucha por la independencia en 1810. Y es que yo no sabía que en este lugar, entre el 18 de febrero y el 2 de mayo de 1812, resistió Morelos el asedio de las tropas realistas, que doblaban en número de hombres al de sus seguidores, logrando romper el cerco impuesto y salvando a la mayor parte de ellos.
Estas referencias a uno de los padres de la independencia se dejan notar en Cuautla en el monumento erigido en su honor en la Plaza y Fuerte de Galeana (Alameda), en el descuidado Museo José María Morelos y Pavón (Ex Convento de San Diego), en el Museo Casa Morelos (Zócalo) y en numerosas placas que rememoran uno de los episodios más trascendentales en la historia de este país.
Pero yo les había dicho que llegué hasta Cuautla tras las huellas de Zapata y ya va siendo hora que hablemos de don Emiliano. Para comenzar, podemos dirigirnos hasta la Plazuela de la Revolución del Sur en Cuautla, donde al pie del monumento levantado en su honor, se encuentran los restos de uno de los protagonistas de aquellos violentos episodios que, por más de una década, tuvieron a México sumido en una batalla constante.Como está mal comenzar una historia por el final, mejor trasladémonos hasta Anenecuilco, a escasos seis kilómetros de Cuautla, hasta la ca
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donde el 8 de agosto de 1879 nació Zapata. Esta casa fue construida por el abuelito de Emiliano a finales del siglo XVIII y, tras permanecer hasta noviembre de 1960 a la intemperie, actualmente se ha convertido en la Casa Museo Emiliano Zapata. En este lugar podrán visitar las ruinas de aquella antigua casa y hacerse una idea de cómo era la vida del protagonista de nuestro relato. En el exterior del museo podrán admirar un mural muy padre, obra del pintor Roberto Rodríguez Navarro, que con el título "El caudillo del Sur" recorre el origen, la lucha y la muerte de Zapata.
A escasos dos kilómetros de Anenecuilco se encuentra Ayala, lugar donde se proclamó en la época revolucionaria el llamado Plan de Ayala, en el que básicamente se desconoce a Francisco I. Madero como presidente y jefe revolucionario y se apuesta por la expropiación de las tierras en poder de los grandes hacendados porque para los zapatistas "la tierra es del que la trabaja con sus propias manos".
De Ayala nos trasladamos hasta Chinameca, donde el 10 de abril de 1919, en el portal de la hacienda, Zapata fue asesinado por el coronel Jesús M. Guajardo a instancias del entonces presidente Venustiano Carranza. Fue en el sitio en el que se levanta el monumento ecuestre del general donde cayó su cuerpo. El cadáver de Zapata fue exhibido en el Palacio Municipal de Cuautla, intentando convencer el gobierno a todos que, con su muerte, el zapatismo había desaparecido. La antigua hacienda se encuentra cerrada y no es posible visitarla. Junto a ella se encuentra un pequeño museo, el Museo Revolución Agraria, una descuidada sala donde se exhiben algunas cosas relacionadas con El caudillo del Sur.En este nuestro paseo tras las huellas de Zapata faltaría mencionar la localidad de Tlaltizapán, a 18 kilómetros de Chinameca, lugar elegido por Zapata para instalar en 1914 el Cuartel General de Operaciones del Ejército Libertador del Sur. El Cuartel General actualmente se ha convertido en museo, en el que se exhiben objetos personales de Zapata, armas y fotografías de la época. Yo no llegué a visitar Tlaltizapán por dos motivos: porque ya estaba cansado de pedalear y porque en Cuautla me informaron que el museo se encontraba temporalmente cerrado (febrero del año 2003).
En fin, llegamos al final de nuestro relato. Permítanme realizar una reflexión sobre todo esto. De todos los protagonistas de la Revolución Mexicana el que más interés despierta en mí es don Emiliano Zapata. Hombre de pocas palabras, lacónico, excelente caballista, grato con las damas, este morelense fue capaz de reunir en sus filas a indígenas, mestizos y criollos. Formó un ejército de hombres vestidos de ropa de manta, calzados con huaraches y tocados con grandes sombreros derrengados. Su lema: Justicia y Ley, Tierra y Libertad. Los zapatistas comenzaron su lucha apoyando a Madero para derrocar al dictador Porfirio Díaz pero combatieron contra todos los gobiernos "revolucionarios" porque ninguno de ellos quiso entrarle en verdad al reparto de las tierras entre los campesinos. Zapata fue hombre de una única palabra que luchó hasta el final de sus días.
El escritor Octavio Paz dijo de él que "Zapata murió como había vivido: abrazado a la tierra. Como ella, está hecho de paciencia y fecundidad, de silencio y esperanza, de muerte y resurrección"
Sin embargo, algunos dicen que Zapata no murió en Chinameca, que en las noches todavía se le puede ver por las montañas del sur cabalgando a lomos de un caballo blanco. Dicen que Zapata no dejará de cabalgar hasta que la verdad se haga justicia. Y como yo ya escribí demasiado, mejor démosle la palabra al protagonista de nuestro relato quien un día afirmó: "A Emiliano Zapata no se le compra con oro. No entré a la revolución para luchar y obtener provechos personales ya que con mi trabajo obtuve siempre lo que me hacía falta. Estoy dispuesto a luchar contra todo y contra todos sin más baluarte que la confianza, el cariño y el apoyo de mi pueblo. El pueblo quiere que se respeten sus derechos, el pueblo quiere que se le atienda y se le diga. Como no soy político no entiendo de esos triunfos a medias. El Plan de Ayala se promulgó para repartir las tierras en propiedad y sean dueños los que la trabajan con sus manos. Y para que triunfe nuestra revolución será necesario que yo perezca antes".Amén.
Otros enlaces de interés:
- Mapa del estado de Morelos
- Infomorelos
- Secretaría de Turismo del estado de Morelos
- La Guía Turística de Morelos
- Instituto de Cultura de Morelos
- Enlace Zapatista
- Diario de Morelos
- La Jornada Morelos
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