miércoles 28 de abril de 2004

Resumen Final

Del 26 de Enero de 2003 al 26 de Abril de 2004

¿A alguien en "su sano juicio" se le podría ocurrir viajar en bicicleta por la República Mexicana? Demasiados obstáculos en el camino, comenzando por los topes. Un país con una orografía complicada en el que cerritos, lomitas, sierras madres e hijas pueden hacer perder la paciencia a cualquiera. Un clima que brinda fuertes contrastes que van desde el calorón más insufrible hasta el frijolito de las zonas serranas, pasando por lluvias torrenciales durante varios meses del año. Distancias que para quienes venimos de países "tamaño compacto" nos parecen estratosféricas. Compartir la carretera con conductores que no están habituados a ver una bicicleta en su camino. Y, finalmente, una negra leyenda de robos y asaltos, que espantan al más osado.
¿Qué es lo que me motivó entonces a emprender un viaje en bicicleta de quince meses de duración y dieciséis mil kilómetros recorridos por el país de los topes? Pues como dirían mis amigos mexicanos: Quién sabe... El caso es que desde que llegué por primera vez a México, allá por el año 2000, soñé que algún día recorrería en mi bicicleta aquellas mismas carreteras que observaba desde el confortable asiento del camión.
Y llegó el momento de hacer los sueños realidad. Desembarqué en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con una enorme caja de cartón que guardaba en su interior la que ha sido durante los últimos meses mi fiel compañera, a la que bauticé como "la rojigualda" en razón de los colores rojo y amarillo con los que fue pintada, no por mí sino por la fábrica Orbea.
Y la bici-pato-aventura comenzóTras un largo periodo de aclimatación en "la ciudad de la esperanza" llegó el gran día. Sin ninguna ruta definida pero con numerosos mapas en mis alforjas, me aventé "al viva México", a ver qué pasaba. Las primeras jornadas fueron duras. Yo jamás había realizado un viaje de largo recorrido en bicicleta (para ser más exactos, ni largo ni corto), mi condición física distaba mucho de la de un deportista y me encontraba en un país desconocido. Era un hombre vulgar y corriente que únicamente perseguía una quimera, un sueño que fui alimentando en el pasado y que comenzaba a enfrentarlo con la cruda realidad.
Fiel reflejo de la ausencia de un rumbo determinado fueron las primeras pedaladas, mismas que me llevaron a rodear el Distrito Federal a través de los estados de México y Morelos. La ciudad de México aparecía ante mis ojos como un monstruo dormido al que era posible mirar desde cierta distancia pero sin acercarse demasiado para no importunarlo.
Atardecer en el Popocatépetl visto desde el albergue de AltzomoniVista del Nevado de Toluca desde la carretera de accesoUna de cal y otra de arena. Experimenté la primera "derrota" cuando no logré acercarme tanto como deseaba a lomos de la rojigualda al Popocatépetl y al Iztaccíhuatl, los majestuosos volcanes que en días particularmente claros podía admirar desde la ciudad de México. Sin embargo, con esa expresión tan mexicana de "sí se puede" instalada en algún lugar de mi mente logré acercarme hasta el Nevado de Toluca.
Cuando llegó el momento de elegir un nuevo rumbo, pues no era cuestión de seguir dando vueltas alrededor de la ciudad de México, decidí conocer el estado de Michoacán. No tenía idea de hacia dónde ir, busqué en mi mapa de carreteras las localidades que se citaban en la canción "Caminos de Michoacán" y tracé una ruta que pasaba por ellas. Por primera vez tenía una ruta más o menos definida.
Mariposas apareándose en el ejido AngangueoAltar donde estuvo la imagen del Señor de los Milagros. Ruinas de la iglesia del viejo San Juan ParangaricutiroPuerta en madera y herrería en el número 308 de la Calzada Fray Antonio de San Miguel en la ciudad de MoreliaDe Michoacán recordaré el hermoso espectáculo que representa el fenómeno migratorio de la mariposa monarca, la bella arquitectura civil y religiosa de la ciudad de Morelia, el Parque Nacional "Barranca del Cupatitzio" de la ciudad de Uruapan, la magia de Angahuan y el sorprendente paisaje en torno a la iglesia semi-enterrada del viejo San Juan Parangaricutiro.


Torre y cúpula de la catedral de GuadalajaraPortal Morelos en la Plaza Principal de San Miguel el AltoDe tierras michoacanas seguí a tierras tapatías y la ciudad de Guadalajara fue posiblemente la primera gran decepción que sufrí en mi camino. La supuesta capital del mariachi y otras expresiones típicamente mexicanas me pareció un monstruo que, al igual que los camiones del transporte urbano que circulan por sus calles, devora día con día a sus habitantes.
Una nueva canción, en este caso "Esos Altos de Jalisco", me llevó a conocer una región que me causó una excelente impresión y que sirvió de puente para mi siguiente destino: la feria de ferias, la Feria Nacional de San Marcos de la ciudad de Aguascalientes.
Representación española en el recinto ferial de la Feria de San Marcos 2003 en la ciudad de AguascalientesFue tan alto el nivel de organización y la variedad de eventos que pude disfrutar durante mi estancia en la capital hidrocálida que, a pesar de las numerosas ferias que encontraría más tarde en mi camino, ninguna resultó comparable con aquella.
La ciudad de Aguascalientes resultó clave en el desarrollo posterior de mi recorrido por tierras mexicanas porque fue allí, en la Sala de Proyección IMAX del Museo Interactivo de Ciencia y Tecnología Descubre, donde tuve chance de ver un documental sobre Baja California, aquel mítico territorio que había alimentado tantas fantasías.
Interior del edificio que alberga las instalaciones del Instituto Zacatecano de Cultura en la ciudad de ZacatecasMiembros de la Banda de Música del Estado de Zacatecas, en la Plazuela Goitia de la ciudad de ZacatecasMi condición física iba mejorando día con día y tuvo que enfrentar la dura prueba que supuso pedalear por las carreteras del estado de Zacatecas, lugar que resultó muy montañoso. En Zacatecas encontré, en conjunto, las gentes más nobles de todos los estados que llegué a conocer y su capital me pareció un lugar fascinante, con todos aquellos callejones que invitaban a ser descubiertos.
Hasta el lugar donde confluyen los estados de Zacatecas, Jalisco y Nayarit acudí con el deseo de conocer a los huicholes, en mi opinión uno de los grupos indígenas más interesantes de México. Sin embargo, una vez allí, o mejor dicho en las poblaciones mestizas (Mezquitic, Huejuquilla El Alto) a las que los huicholes acuden a comerciar, aprendí una lección importante: las comunidades indígenas no son lugares para ir a dar la vuelta, no podemos pretender acercarnos a ellas sin un compromiso serio por nuestra parte. Los indígenas no necesitan nada de nosotros y nuestra irrupción en sus vidas les ocasiona, la mayoría de las veces, más perjuicios que beneficios.
Con la lección aprendida seguí mi camino y regresé por segunda ocasión a "la ciudad amable", Guadalajara, aquélla a la que había criticado con dureza en la narración de nuestra bici-pato-aventura. Guadalajara era punto de paso en mi camino hacia tierras nayaritas, el estado que, si reparamos en su silueta, podremos compararlo con la figura de una mujer preñada.
Detalle de las bancas de la Plaza Principal de TequilaPero el camino hacia Nayarit no estaría exento de incidentes, cuando todavía en tierras jaliscienses, sufrí el primer y único accidente carretero, mismo que se saldó con leves daños físicos y materiales y que se curó con unos tragos de tequila en la población del mismo nombre.
De aquel mi primer paso por territorio del rey Nayar recordaré especialmente a los habitantes de la pequeña isla de Mexcaltitan honrando a San Pedro y San Pablo, representados por dos jóvenes a bordo de sendos bici-carros.
La tierra de la música de banda por excelencia, donde ni siquiera las balaceras interrumpen los acordes de la banda, me recibió con mucha alegría. Me encontraba en Sinaloa, tierra de hombres bravos y de niños cuyas canciones de cuna preferidas son los narcocorridos (creo que los mexicanos me han contagiado su habitual tendencia a la exageración).
La Sirenita de la Glorieta Sánchez Taboada, en el Paseo Claussen de MazatlánAtardecer en alta mar, rumbo a La PazEn Sinaloa encontré el centro turístico más agradable del Pacífico Mexicano: la ciudad de Mazatlán. Además, fue allí donde un siete de julio de 2003, día de San Fermín, embarqué con todo y rojigualda a la ciudad de La Paz (BCS).
Conforme nos acercábamos a la Península a bordo del barco recibí una probadita de aquel territorio inhóspito pero no fue sino hasta llegar a La Paz cuando descubrí la otra cara de la moneda: estaba cariñoso aquello de disfrutar en vivo y en directo de aquellos paisajes.
Paisaje desde el camino de San José de Comondú a San JavierBonita estampa en la carretera de San Ignacio a VizcaínoEl cerro El Pilón visto desde la carretera que une La Purísima con San IsidroPlaya de LoretoEn Los Cabos sentí un irrefrenable deseo de comprar un cuerno de chivo y "hacer un poco de justicia" Además de la "opción violenta", me planteé regresar a Mazatlán a comprar un cachito de lotería y esperar que la diosa fortuna se aliase conmigo para poder retornar nuevamente a la península. Sin embargo, la decisión que finalmente adopté fue aprovisionarme de ocho litros de agua y pedalear hacia el norte como alma que lleva el chamuco.
De mi paso por el sur de Baja California recordaré los oasis de La Purísima, San Isidro, San Miguel de Comondú, San José de Comondú y San Javier; la sierra que me hizo "gigante"; la arquitectura de Santa Rosalía y poquito más. Creo que la lista sería más larga si enumerase las cosas que desearía olvidar.
En Guerrero Negro, una vez aclimatado a las generosas temperaturas que aquel mes de julio del año 2003 tuve oportunidad de padecer en el sur de Baja California, seguí pa'l norte y entre cirios, lirios y colirios llegué a Tijuana, "la ciudad de los peligros", una ciudad que me pareció interesante por sus contrastes y sus mezclas.
Cartel de bienvenida a Tijuana, en el Reloj Monumental, al final de la avenida Revolución de la ciudad de TijuanaHilera de cruces en la barda de la calzada que conduce al aeropuerto de la ciudad de TijuanaCarretera de La RumorosaEn Tijuana comenzaba esa alargada línea fronteriza que separa-aísla-incomunica a mis hermanos mexicanos de sus vecinos, "los hijos de Bush" El Río Bravo no entiende de visas láser ni de largas horas de permanecer formado para ser sometido a un interrogatorio en el que el poderoso decide si uno es digno o no de penetrar en su territorio. El río acoge a gente brava dispuesta a todo para hacer grande a su vecino.
Jóvenes con el temor reflejado en sus rostros, las cruces que recuerdan a quienes no se les hizo, las casas que esconden a los mexicanos en su propio país... éstos son mis recuerdos fronterizos.
Cuando por fin logré salir de Baja California y llegué a San Luis Río Colorado (Son.) me bajé de mi bicicleta y, a la usanza del Santo Padre Vaticano, besé la tierra que tenía a mis pies. Sin embargo, pronto descubrí que había pasado de Guatemala a Guatepeor. El norte del estado de Sonora no resultó ser el paraíso que anhelaba y me recetó, como primer plato, un desierto que a puntito estuvo de atragantárseme: el desierto de Altar.
No fue sino hasta llegar a la capital del estado (Hermosillo) cuando pude respirar tranquilo, no porque allí se respirase un clima más benigno sino por la gran cantidad de muchachas hermosas que me obligaban a voltearme a su paso y desear respirar el aroma que desprendían aquellas flores lozanas.
Cartel para festejar las Fiestas Patrias en la ciudad de CaborcaEl Grito de Independencia (16 de Septiembre) me agarró en Guaymas y, además de los conocidos vivas a los héroes patrios, yo también grité de coraje recordando a los comerciantes californios, a los paisajes desérticos, a los gringos mal educados y a los traficantes de esclavos.
Al llegar a Los Mochis (Sin.) necesitaba urgentemente una terapia, un periodo de rehabilitación, una dosis de vegetación, un lugar donde dormir arropado con una cobija. Es tan singular la relación que existe entre los vascos y las montañas que todo aquello sólo lo podía encontrar en un lugar: la Sierra de Chihuahua.
El tren Chepe en la estación DivisaderoDesde el mirador de la estación DivisaderoY así fue como un buen día aparqué la bicicleta, me subí a un tren y descubrí un lugar mágico: Estación Divisadero, donde encontré la mejor medicina para curar mis males, recargar baterías y llegar a la conclusión de que aquel lugar sería algún día, aunque no en aquel preciso momento, el destino final de nuestra bici-pato-aventura.
Tras el paréntesis chihuahuense llegó la hora de regresar a la carretera y seguir la costa del Pacífico a su paso por tierras sinaloenses y nayaritas. Fue tanto el celo que puse en seguir aquella línea costera que terminaron por cruzarme la boca (de Teacapan), límite natural entre los estados de Sinaloa y Nayarit.
Regresar a tierras de Jalisco era para mí como volver a casa. La carretera costera poco se parecía a un andador turístico y del esfuerzo que tuve que realizar para superarla quedó la constancia de mis gotas de sudor regadas por el piso.
Arcos en la Plaza Principal de MinatitlánJardín Núñez de la ciudad de ColimaCartel con un fragmento de El llano en llamas en la carretera de Sayula a San Gabriel









Sin regarla del todo llegué a un nuevo estado: Colima. Un estado chiquito pero con mucha sustancia y en su capital encontré la ciudad posiblemente más agradable de todas cuantas he conocido a lo largo de mi periplo por la República Mexicana.
Nuestra bici-pato-aventura se contagió con la música del Mariachi Vargas, se impregnó de un toque "intelectual" cuando pedaleamos siguiendo las huellas del escritor mexicano por antonomasia: Juan Rulfo y ascendió a las alturas del volcán Nevado. Y todo ello en el sur de Jalisco, mi querido estado de Jalisco.
Atardecer en MaruataBonito lugar camino de MaruataTras este viaje interior, y con la costa del Pacífico nuevamente como fiel aliada, llegó el momento de descubrir la costa michoacana. Si bien casi todos los estados de la República, que tienen su cachito de costa bañado por las aguas del océano Pacífico, cuentan con al menos un destino de playa con centro turístico asociado, en el caso de Michoacán, no existe tal y lo que encontré en mi camino fue una sucesión de lugares muy lindos donde son las propias comunidades asentadas a la orilla de la costa las que todavía mantienen el control sobre la explotación de sus recursos.
En la Avenida Costera Miguel Alemán de AcapulcoAtardecer en Acapulco desde La QuebradaEl océano Pacífico visto desde las inmediaciones del mirador Un sueño posible de Puerto EscondidoA la costa michoacana le siguió la de Guerrero y fue en Acapulco donde tomé la determinación de seguir viajando con rumbo sur, regresar a Puerto Escondido, descubrir Zipolite, conocer el istmo de Tehuantepec y desechar la idea de finalizar nuestra bici-pato-aventura en el mero lugar donde había iniciado: la ciudad de la esperanza (México D.F.). Sólo faltaba un mes para Navidad y deseaba disfrutar aquellos días un tantito alejado de los centros comerciales, de la publicidad bombardeando con mensajes acerca de un mundo mejor siquiera por unos días, de las tarjetas de felicitación firmadas por Banamex, Telmex y Comisión.
Indicación de Guatemala a la entrada de Ciudad HidalgoDecidí que un buen lugar para escapar de todo aquello podría ser el estado de Chiapas, donde los hombres y mujeres del color de la tierra. Y fue así como seguí la línea costera hasta llegar a la Frontera Sur. Llegar a Ciudad Hidalgo (Chis.) supuso unir las fronteras norte y sur de México, completar doce mil kilómetros de recorrido y constatar lo absurdo de los límites geográficos, "de las fronteras humanas, no las del misterio"
Con lluvia, viento y frío como compañía escalé la Sierra de Chiapas y un buen día llegué a San Cristóbal de las Casas, el lugar donde había decidido pasar las fiestas navideñas, en compañía de unos pocos mexicanos y unos muchos europeos que habían llegado atraídos por el décimo aniversario (1994-2004) del levantamiento zapatista.
Con Pedro y Sandra en San Cristóbal de las CasasLos zapatistas, que casi siempre hacen lo contrario de lo que la gente cree que van a hacer, decidieron celebrar sus diez años de lucha y rebeldía en sus casas, de modo que no hubo en San Cristóbal marcha de pasamontañas.
Contabilizando un breve viaje de ida y regreso (en camión) a "la ciudad de la esperanza" para ver si los Santos Reyes se habían mochado con algo, durante casi un mes me olvidé de pedalear, de desmañanarme y de batallar con la rojigualda por "el país de los topes" Tanta inactividad y los placeres de "la vida burguesa" me pasaron factura cuando regresé a mi segundo hogar (la carretera) y decidí poner tierra de por medio.
Zona Arqueológica de PalenqueMonumento a la entrada de PalenqueMe despedí del estado de Chiapas, vía Palenque, con una sensación agridulce. Yo había llegado a este país enamorado del sur y, sin embargo, sentía un irrefrenable deseo por regresar al norte. En aquel momento creía sentirme mejor escalando montañas que "abriéndome paso a golpe de machete" en la selva, abrazando con mis manos una taza de café calientito que buscando una tiendita donde comprar una soda helada, tomando un sorbito de tesgüino en lugar de posh.
No quise ver a mis amigos mayas de la península de Yucatán alimentándose de las migajas del pastel que les "regalan" los gringos y, tras un meteórico paso por tierras tabasqueñas, me adentré en el estado de Veracruz a ritmo de carnaval, de sierra, de playa y de muchachas hermosas.
Había logrado llegar a Tampico (Tamps.), el supuesto lugar de origen del sub-comandante Marcos. Aquello había que celebrarlo de algún modo y no se me ocurrió mejor forma que seguirle a Ciudad Victoria (Tamps.). Había que tomar una decisión: elegir entre "las fronteras humanas" (Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo) o "las del misterio" La experiencia en la línea fronteriza que va desde Tijuana (BC) hasta Sonoyta (Son.) me había proporcionado ya una probadita de las humanas así que opté por las otras: las del misterio, y le seguí para Monterrey (NL).
Entrar y salir subido en una bicicleta a la capital regiomontana, la segunda más grande de la República después de la ciudad de México, tuvo "su misterio" pero esta palabra cobró verdadera magnitud en mi paso por tierras del estado de Coahuila. Allí estaba la gente linda y sencilla del norte, dispuesta a robarse un cachito del corazón del güerito. Qué intenso fue el deseo de quedarme entre aquella gente tan noble. Pero debía continuar tras las huellas del misterio, abrir y cerrar puertas, negarme a penetrar en la Zona del Silencio, regresar otra vez a la capital del estado grande y buscar la muerte (de nuestra bici-pato-aventura, no la mía) en la Sierra donde habitan "los hombres de los pies ligeros"
Puerta de Entrada a la ciudad de ChihuahuaHospital para crudos, restaurante de CreelLa Sierra Madre Occidental me acogió en su regazo, le mostré mis respetos y solicité su permiso para explorarla en su cachito por tierras chihuahuenses.
Estación Creel, kilómetro 16,000 de nuestra bici-pato-aventura. Esta vez sí, el final de este viaje. Pero, al mismo tiempo, el comienzo de algo, porque "la vida se mide en viajes" y lo único que nos queda cuando nos cae la pelona son los caminos recorridos, las experiencias vividas, las anécdotas y, sobre todo, las enseñanzas del camino.
Sierra Tarahumara, Chihuahua, México, Mayo de 2004.
Facun.

37 comentarios:

Alejandra ha dicho

Hola "Caballero Pedaleante" con enorme gusto te comento que leer tu entrada al blog de tu paso por la ciudad de los topes ha sido la mejor descripción del País Mexicano que he leido...que buena redacción y que idea mas clara de lo que se plasma en tu memoria. Un placer dejarte un mensaje, soy de Sn Luis Potosí aunque actualmente me encuentro en Zacatecas.

Y que origen tienes?

Un abrazo. También practico el cicloturismo.

Caballero Pedaleante ha dicho

Gracias Alejandra por tus palabras.
Yo nací y vivo en la ciudad de Pamplona, donde "las pamplonadas" que dicen ustedes.
Llevo muchos años viajando a México y puedo decir que es cierto aquello de "como México no hay dos"
Un abrazo.

Anónimo ha dicho

Que tal "Caballero Pedaleante" felicidades por esos 16 mil kilometros a lo largo y ancho de mi 'Mexico Querido', me encanto la manera en la que describes tus vivencias. Yo soy del DF aunque llevo mas de media vida en Toluca, rodando una o dos veces por semana en el nevado de la misma ciudad y parte del Edo. de Mex. Gracias por compartir tus experiencias y rodadas. Saludos.

Hugo.

Caballero Pedaleante ha dicho

Gracias Hugo por tu felicitación.
Eres afortunado por vivir en el estado de México pues existen rutas maravillosas para recorrerlas en bicicleta.
Saludos.

Solid Shinji ha dicho

buenas tardes, mira yo estoy planeando un viaje muy similar por el pais de México (soy Méxicano) y me gustaria hablar un poco contigo antes de hacerlo, pues tu ya tienes experiencia en eso, espero leas este mensaje y respondas, mi mail, MSN es:

shinji_ikari_eva_1@hotmail.com

gracias

Caballero Pedaleante ha dicho

Amigo Solid Shinji, pues tú dirás pa qué soy bueno.
Te animo a que plantees tus dudas aquí y con mucho gusto te echaré la mano en lo que haga falta.
La razón para hacerlo aquí y no a través de mensajes privados de correo es porque de este modo la información puede servir a más personas y porque más personas pueden darte sus consejos.
Saludos.

Rafael ha dicho

Llegue al blog porque estamos preparando un viaje de Tijuana a La Paz Baja California Sur en bicleta, la lectura de tus andanzas ha sido palcentera y útil, Felicidades y gracias.

A. Carbajal ha dicho

Hey, que buen blog! Solo lamento haberlo encontrado hasta hoy. Solo paso para agradecer el link a mi sitio en tu post sobre Baja California. A mi vez, he agregado una liga en Bajanautas para corresponder tu amabilidad. Espero que mi blog en un futuro no muy lejano sea tan interesante y variado como el tuyo. Felicidades! _ _ Antonio C.

Caballero Pedaleante ha dicho

Gracias Rafael por la felicitación.
Suerte y éxito en vuestro viaje de Tijuana a La Paz. Aquí me tenéis a la orden para lo que os haga falta.
Saludos.

Caballero Pedaleante ha dicho

Gracias amigo A. Carbajal por el enlace.
He intentado que en cada uno de los relatos de mi blog figuren enlaces interesantes para que, quien tenga inquietud por saber más acerca de las zonas por las que viajé, tenga oportunidad de ampliar la información.
Bajanautas me pareció un lugar interesante y por ello figura en este blog. Felicidades por tu trabajo.

mayoyo ha dicho

Hola caballero me encanto tu relato soy miembro de un club de alpinismo aquí en la ciudad de México, y tengo medio año pedaleando ¡felicidades ¡créeme que lo que me atrapo de tu relato fue el lenguaje tannnnnn mexicano, estoy planendo un viaje y tus relatos me sirven de mucho gracias.

Moises ha dicho

buenas caballero pedaleante, despues de leer cuidadosamente tu blog, o parte de el, te expongo mi problema para ver si me puedes ayudar, voy a ir a mexico con una amigo a pedalear, y me preguntaba que zona es la que nos aconsejarias, teniendo en cuenta que vamos en noviembre, durante 3 semanas, y venimos de españa y miami y no somos expertos pedaleantes. solo nos gusta la aventura, cualquier informacion sera bien recibida, por cierto pedazo de blog mas interesante!!!

Jero ha dicho

Buenas tardes. Felicidades por este magnifico blog.
Tengo el proyecto de andar durante 2 meses a bicicleta, saliendo de Mexico D.F. Que ruta nos recomienda por su sencillez y seguridad?
Nota: somos principiantes en este tipo de viaje.

Caballero Pedaleante ha dicho

Amigo mayoyo.
A mí lo que me atrapó de México fue toda esa cantidad de "palabros" que ocupan ustedes para designar las cosas. Deberían elevar a rango de lengua propia el español o castilla hablado en México. Yo disfruté un buen escuchando aquellas expresiones y humildemente intenté trasladar a mis relatos algo de lo aprendido.
Mucha suerte en la planeación de tu viaje y qué bueno si mis relatos te sirven de algo.
Saludos.

Caballero Pedaleante ha dicho

Amigo Moisés.
Me dices que disponéis de 3 semanas en el mes de noviembre. Teniendo en cuenta que no me dices el lugar del país al que llegáis y que tampoco conozco tus intereses a la hora de realizar ese viaje (culturales, gastronómicos, deportivos...), si lo que realmente os gusta es la aventura yo os recomendaría que os aventéis hacia el México rural, huyendo de las grandes ciudades y las carreteras de cuota. Buscad las carreteras secundarias, los caminos de terracería, los pueblos chiquitos pero sabrosos y descubriréis un México fascinante donde la naturaleza, el paisaje y el paisanaje lucen en todo su esplendor.
Suerte y buen viaje.

Caballero Pedaleante ha dicho

Hola Jero.
Gracias por la felicitación.
Por sencillez y seguridad, saliendo de México D.F., yo te recomendaría aventarte por los estados de México, Morelos o Hidalgo. Es increíble los maravillosos lugares que uno puede encontrar saliendo tantito del "Defectuoso"
Respirar el aroma de la vida provinciana y acercarte a las personas que viven en esos pueblitos está bien chido.
La ruta, en mi modesta opinión, la debe confeccionar cada viajero. Si sois principiantes en este tipo de viaje, no estaría de más que una vez que decidáis los lugares que deseáis conocer, a la hora de confeccionar la ruta que pase por dichos lugares tengáis en cuenta la altimetría de la misma (los desniveles) de modo que las primeras etapas no se os atraganten.
Una buena idea podría ser rodear la ciudad de México de modo que si se ponen las cosas feas siempre estaréis cerquita de casa.
Suerte y espero vuestro reporte para saber cómo os ha ido.
Saludos.

Anónimo ha dicho

hola caballero andante me gustaria que me ayudes a responder unas preguntas sobre tu viaje ya que yo proximamente iniciare el mio y tengo algunas dudas .
1 en q estacion del año es preferible comenzar la travecia o en cual iniciaste tu?
2 cuantas veces se pincho la llanta de tu bicicleta?
y por ultimo
3q bicicleta cres q seria preferible una de pista(ciclismo de ruta)
o de montaña?
ya q en la actualidad ya existen muchas autopistas para acortar distancia pero tambien acortan la diversion y la aventura o q piensas al respecto
te agradeceria tu informacion y mas si las respuestas las puedes enviar a el correo osvi_1292@hotmail.com gracias.

Caballero Pedaleante ha dicho

Amigo Anónimo.
Gracias por plantear tus dudas en este blog.
Yo inicié mi viaje en el municipio de Tlalnepantla (Mex.) un día domingo 26 de Enero del año 2003. El hecho de iniciar la bici-pato-aventura en el mes de enero y desde ese lugar no supuso contratiempo alguno. Lo que quiero decir es que debes tener en cuenta no sólo la fecha de inicio sino también el lugar desde el que partes. Si comienzas en la Sierra de Durango en el mes de enero seguro que el frijolito está bueno y si inicias en Baja California en el mes de agosto vas a encontrar un calor que te torras.
La llanta se ponchó varias veces pero, teniendo en cuenta que fueron dieciséis mil los kilómetros recorridos, no tantas (calculo que pudieron ser una veintena las ocasiones en que tuve que detenerme a desmontar, revisar exhaustivamente la llanta y colocar una cámara nueva).
En cuanto a la bicicleta a utilizar yo apostaría siempre por una de montaña porque si se te antoja circular por caminos de terracería es mejor y para llevar tu equipaje normalmente la de montaña es más robustiana.
Mucha razón tienes en eso de que las autopistas acortan el camino pero también la diversión. Ahora bien, si valoras tantito tu existencia te recomiendo encarecidamente que utilices las carreteras de cuota cuando veas que en las carreteras libres puedas sufrir un accidente (ausencia de arcén-acotamiento, circulación de muchos vehículos pesados, presencia de lluvia-nieve-viento...).
Espero haberte ayudado.
Recibe un saludo y suerte.

NOTA: las preguntas planteadas en este foro se responderán en el propio foro. En principio, no se envían mensajes privados por correo electrónico.

Angel ha dicho

Que tal Caballero, estoy impresionado por la facilidad con que percibiste el México real y nuestro dialecto, te felicito por la proezota. Llevo un tiempo pensando en mi propio viaje y tu blog me acaba de dar un patín en las nalgas para hacerlo, sólo tengo unas dudas que espero me puedas responder:
1- ¿Qué tipo de alimentación recomiendas y cada cuánto tiempo?
2- Viajando austeramente, ¿aprox. cuántos pesos necesitas por día?
3- ¿Existe algún lugar que no recomiendes debido a la peligrosidad de éste?
Saludos desde Querétaro (Que por cierto parece que no visitaste)

Caballero Pedaleante ha dicho

Amigo Ángel.
Gracias por la felicitación.
Qué ingeniosos son ustedes los mexicanos. Lo digo por el "patín en las nalgas". Aquí en Castilla, con la fama que tenemos de hablar golpeado traduciríamos esa expresión como "patada en el culo" lo cual escandalizaría a más de un mexicano.
Bueno, al tema.
1. Alimentación. Mira "mijo" yo no tengo ni idea de dietas deportivas. Lo que yo hacía era desayunar fuerte antes de comenzar a dar pedales. Durante el camino no ingería alimento alguno, a veces algún panquecito. Cuando tenía sed y quería tomar algo frío paraba a comprar un chesquito.
Cuando llegaba a mi destino, una vez que había encontrado habitación en algún pulguero, me dirigía directamente al mercado de alimentos de la localidad y pedía una comida corrida. Si me quedaba con hambre le pedía a la señito: Señito, ¿no me dará tantito más arroz por favor?
2. Si quieres practicar la austeridad te recomiendo viajar con una carpa, la cual te será útil en lugares poco habitados. En lugares medianamente habitados puedes recurrir a iglesias, presidencias municipales, parques de bomberos... La "chingadera" de esto es que uno llega cansado a su destino y puede llegar a desesperarse hasta que le encuentran alojamiento. La opción rápida es buscar un hotelito, que en la actualidad han de rondar sobre los ciento cincuenta pesitos por noche. En las grandes ciudades, contacta con las autoridades deportivas. Casi todas las capitales de estado cuentan con instalaciones para alojar deportistas durante competencias y que la mayor parte del año están vacías.
3. Ningún lugar en México me atrevería a decir que es peligroso. Si te guías por tu intuición ella te dirá cómo debes actuar en cada momento. Acuérdate de lo que dijo don Benito "El respeto al derecho ajeno es la paz" Respeta y serás respetado.
Un saludo hasta Querétaro, que no llegue a visitar a lomos de mi baika pero he llegado allí en un par de ocasiones.

Angel ha dicho

Lo que pasa es que nos encantan los eufemismos. Muchas gracias por los útiles consejos, y tengo otra duda... ¿cómo le haces para sobrevivir tanto tiempo sin trabajar? ¿tenías ahorros o una fuente de ingresos constante? La parte financiera es la que más me detiene, espero me puedas ayudar.

Muchas Gracias.

Saludos.

Caballero Pedaleante ha dicho

Yo contaba con mi guardadito y sabía que para estirar la aventura en el tiempo, al no existir ingreso alguno, era necesario ser comedido con los gastos.
Una de las ventajas que tenemos los habitantes de los países europeos es que si conseguimos ahorrar algo de lana aquí, ese dinero nos cunde mucho allí.
De todos modos, no debería ser la parte financiera la que detuviese tu proyecto. Una vez me dijeron que en México a nadie se le niega un taco. Aunque también es cierto que no sólo de tacos vive el hombre.
Saludos.

Angel ha dicho

Tienes toda la razón.

Muchas gracias, ya te contaré qué tal me fue.

Caballero Pedaleante ha dicho

Muchisísima suerte y espero tener noticias de tus andanzas.

2target ha dicho

Hola Facun, soy Beto de Guadalajara, unavez mas felicitandote por tu espectacular viaje, te empece a leer cuando recien lo iniciaste y no te he dejado de utilizar de guia viajero. Me has servido de inspiracion muchas veces, y espero algun dia realizar otro viaje, solo q en automovil por que no soy atleta como tu, para aventarde me un tiron toda la republica. Ya trace la ruta, se llamara 32 meses por Mexico... en promedio un mes por estado... claro que ahorita es mas una fantasia que un proyecto, pero espero contar con la buena fortuna de realizarlo algun dia... ese dia te aviso, para que me des el banderazo jejeje Un abrazo, donde quiera q estes

Anónimo ha dicho

¿Que onda? tambien quiero hacer un viaje como usted creo que es una gran experiencia de vida, ¿Cuanto dinero le costo viajar esos 15 meses?

Ricardo ha dicho

Facundo Me gusto mucho tu blog, es algo que me encantaria hacer -algun día- se ve que te lo pasaste fenomenal y merece ser contado a todos los que conozco, por lo pronto voy a publicar en www.bicimexico.com el enlace de tu página y un extracto de el, realmente me corroe la envidia de tu gran aventura gracias por compartirla.

Ricardo Hernández Soto

Carlos Becerra ha dicho

Que gran resumen de una travesía que se antoja única. Mi reconocimiento y felicitaciones para el Caballero pedalean, por donde quiera que se encuentre hoy día

Alan Hernández ha dicho

Hola me parecio muy interesante tu viaje y me dio gusto leer que tal te fue, saludos desde Cuernavaca

Roberto Carlos ha dicho

Increíble, maravilloso; y ya con "algunos" kilómetros recorridos, ¿qué tipo de bicicleta recomienda para "El país de los baches"?

Saludos y gracias por describir con fidelidad una parte de lo que es México y somos los mexicanos.

Feliz 2012, un abrazo cordial.

Caballero Pedaleante ha dicho

Mi buen Beto.
Suena bien esa ruta de 32 meses por México. Ahí me avisas para dar el banderazo y lo que haga falta.
Saludos desde Pamplona.

Caballero Pedaleante ha dicho

¿Por qué se empeñan algunos en hablar únicamente de dinero? A los caballeros nos resulta incómodo hablar del vil metal.

Caballero Pedaleante ha dicho

Muchas gracias amigo Ricardo por el enlace y encantado de compartir mi aventura por tierras mexicanas.

Caballero Pedaleante ha dicho

Gracias amigo Carlos. Me cai que mi travesía fue verdaderamente única. ¿A quién chin... se le puede ocurrir pedalear durante 15 meses consecutivos por el México lindo y querido?
Saludos desde Pamplona.

Caballero Pedaleante ha dicho

Gracias Alan. Qué bueno que te gustó. Saludos hasta la ciudad de la eterna primavera.

Caballero Pedaleante ha dicho

Amigo Roberto Carlos.
La baika que usé yo era de fabricación española (Orbea). La llevé desde Spain porque era la bicicleta que yo utilizaba en mi ciudad para ir a la chamba y le tenía confianza. No es que no me fiase de comprar una bicicleta en México.
Yo me inclinaría por una bici robusta para poder rodar por diferentes terrenos y la parrilla para llevar el equipaje que fuera también robusta. No importa si la bici resulta un poco pesada. A la larga, en viajes de este tipo, las bicis pesadas se comportan mejor.
En cuanto al tipo de bici yo elegí una que aquí le decimos de mountain-bike.
Feliz 2012 para ti también.

Roberto Carlos ha dicho

Eres un tipazo, ojalá tengas Twitter para seguirte también por ahí.

Estoy con muchas ganas de comprarme una bicicleta y sólo de leerte me emociono.

Ahora te digo Feliz San Valentín jajaja. Y te pregunto, ¿es cierto que lo mínimo para andar seguro es tener componentes Deore para arriba?