Comenzaremos nuestro particular tour en Ciudad Hidalgo (Chis.), una ciudad que me pareció tranquila para ser fronteriza. Claro que, la Frontera Sur de México, poco tiene que ver con aquella otra que conocí al Norte (Tijuana, Tecate, Mexicali, San Luis Río Colorado, Sonoyta). Aquélla era la de los vecinos ricos, ésta la de los chingados. Sí amigos míos, los vecinos guatemaltecos, en general, son más pobres que los mexicanos.
Andaba yo algo preocupado por aquellos lugares. La prensa y la televisión mencionaban constantemente la presencia en la zona de miembros de la banda denominada "Mara Salvatrucha", unos "angelitos" de nacionalidad hondureña, salvadoreña y guatemalteca (aunque al parecer también hay alguno orgullosamente mexicano entre sus filas) que se dedican a "dar la bienvenida" a sus paisanos centroamericanos, mismos que utilizan México como puente para marchar "al otro lado" detrás del estúpido sueño americano. Afortunadamente, no tuve el placer de conocer a estos muchachitos tan "valientes"
De Tapachula me llamaron la atención dos cosas: la gran cantidad de restaurantes de supuesta comida china que encontré en mi paseo y la numerosa presencia en las calles de personas que, con su cajita de madera colgada del cuello, surtían de dulces y cigarrillos a los paseantes.
Para no hacerles el cuento largo les diré que subí durante 49 kilómetros. Cuando llegué al punto kilométrico 49 y observé la presencia de Motozintla allá abajito con las majestuosas formaciones montañosas rodeándolo, me acordé del Cañón de La Bufa chihuahuense con la pequeña diferencia que había yo cambiado la Suburban por la rojigualda.
Con la lluvia como molesta aliada seguí mi camino por Amatenango hasta llegar a Ciudad Cuauhtémoc, otro paso fronterizo entre México y Guatemala, donde apenas encontré las oficinas de la aduana y a unos ciudadanos guatemaltecos aprovisionándose de dulces orgullosamente mexicanos.
Una larga fila de esculturas que representaban a cada uno de los estados de la República me dio la bienvenida en Comitán (de Domínguez). Yo también corría el riesgo de quedarme "de piedra" inmortalizado al lado de aquellas esculturas pues los cuatro grados de temperatura que marcaba el termómetro eran una auténtica amenaza. En escasos tres días había pasado de los más de treinta grados de Tapachula a los cuatro de Comitán. País de contrastes.
La neta, yo pensaba que se iba a echar a nevar y me iba a quedar aislado en una ciudad, que todo hay que decirlo, me pareció interesante. Pero no fue así y en la mañana siguiente, después de llenar mi ánfora con café calientito en lugar de agua, me aventé para San Cristóbal de las Casas.
Noventa kilómetros para llegar un 19 de diciembre de 2003 a la ciudad de los diez nombres (Villa Real de Chiapa, Villaviciosa de Chiapa, San Cristóbal de los Llanos de Chiapa, Ciudad Real de Chiapa, Chiapa de los Españoles, San Cristóbal, San Cristóbal Las Casas, Ciudad Las Casas, San Cristóbal de las Casas y Jovel).
Los días en San Cristóbal discurrieron de forma apacible. Después de once meses pedaleando por "el país de los topes", el caballero pedaleante necesitaba un descanso, un alto en su camino, disfrutar de una vida de pensionado, esto es, pararse todos los días sin desmañanarse, ir a comprar el pan (dulce), leer el periódico en la banca de un parque mientras los rayos del astro rey acariciaban sus cachetes, prender la fogata en la tarde...
En compañía de mi amigo Jose fuimos a visitar la iglesia. Allá se le pone a uno la piel chinita y si además coincide con un sacrificio-ofrenda de gallina como nos tocó a nosotros, pues qué quieren que les diga... que para comprender algo de todo aquello hay que estudiar muchos años en la "Universidad de San Juan"
Primero de Enero de 2004, el día en que se cumplen diez años del alzamiento zapatista, quien más quien menos espera-confía-desea que los hombres y mujeres del color de la tierra se desplacen hasta San Cristóbal para conmemorar tan destacado aniversario. Sin embargo, quienes un día tuvieron que ocultar su rostro para ser vistos, aquellos que también hablan cuando callan, deciden permanecer en sus comunidades de origen y dejan plantados a quienes deseaban regresar a sus hogares, tras las vacaciones navideñas, con "la foto del año"
Nuestra bici-pato-aventura continúa. Ya conocemos bien la costa del Pacífico. En el siguiente relato buscaremos la otra costa, el Golfo de México. Aunque para golfo, el caballero pedaleante, que lleva ya mucho tiempo "de vago" por tierras mexicanas.
Facun.
Otros enlaces de interés:
- Mapa del estado de Chiapas
- Guía Oficial de la Secretaría de Turismo del estado de Chiapas
- Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas
- La ventana a la Frontera Sur
- Mundo Chiapas
- Enlace Zapatista
- Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria
- Escuelas para Chiapas
- Tapachula y sus alrededores
- Comitán una ventana al Mundo
- Todo Sobre Comitán
- Coletilandia. El valle del zacatito
- Diario de Chiapas
- Centro de Medios Independientes, Chiapas
- Fronterizo Chiapas
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