lunes, 3 de noviembre de 2003

Por la costa de Jalisco rumbo a Colima

Del 26 de Octubre al 2 de Noviembre de 2003

Una parte de la bahía de Banderas, vista desde el malecón de Puerto VallartaIgnoro cuál sea el atractivo que encuentren las personas que deciden vacacionar en Puerto Vallarta. Sin llegar a ser un lugar feo creo que dista mucho de ser un auténtico paraíso.
La larga hilera de hoteles comienza en Bucerías (Nay.), sigue en Nuevo Vallarta (Nay.), se adentra en Marina Vallarta (Jal.), continúa a lo largo del acceso a Puerto Vallarta Centro y sigue hasta Mismaloya. En resumen, mucho hotel en Vallarta. Para quienes no puedan costearse las suites, les diré que hay varios hoteles de la clase económica muy dignos sobre la calle Francisco I. Madero (colonia Emiliano Zapata, en el centro).
Puerto Vallarta, ciudad ubicada frente a Bahía de Banderas, la bahía natural más grande de México, abrigada por las montañas de la Sierra Madre Occidental, toma su nombre de quien fuera gobernador del estado de Jalisco entre 1871 y 1875, Ignacio Luis Vallarta.
Playa Mismaloya fue escenario en 1963 de la filmación de la película "La Noche de la Iguana", dirigida por John Huston e interpretada por Richard Burton y Elizabeth Taylor. Este hecho se encargó de difundir los grandes atractivos del puerto y lo llevaron a convertirse en el actual conglomerado hotelero.
La zona centro de Puerto Vallarta vista desde el río CualeDel "sofisticado ambiente" que rodea a sus hoteles no les hablaré, de "las playas de arena dorada y suave oleaje" tampoco. Ignoraré asimismo mi tremenda habilidad para la pesca de dorado, pez vela, mojarra, bonito y atún. Y finalmente, para qué contarles mis experiencias con los "deportes extremos" del buceo, esquí acuático y vuelo en paracaídas. ¿Entonces? Entonces, sólo me resta contarles que mi estancia en Puerto Vallarta quedó reducida a dos paseos: uno por el río Cuale y otro por el Malecón.
Caballito de Mar, considerado símbolo de Puerto VallartaBrujita en el malecón de Puerto Vallarta












El paseo por el Malecón está chiquito pero bonito y uno se encuentra en su camino con algunas esculturas entre las cuales la más solicitada por los turistas a la hora de tomar fotografías es la de unas simpáticas brujitas encaramadas en lo alto de una escalera, misma que también escalan los fotogrfiados. Las brujitas pertenecen a ese género de esculturas con las cuales el personal inter-actúa, no como el Caballito de Mar, considerado símbolo de Puerto Vallarta pero al que ya no pela casi nadie desde que en el Malecón están presentes las brujitas.
Gatos en el paseo del río Cuale de Puerto VallartaCentro Cultural Río Cuale en Puerto VallartaEn cuanto al paseo por el río Cuale existen dos tramos bien diferenciados: uno que está lleno de vendimia (más o menos sofisticada pero vendimia al fin y al cabo) y el otro, al final del cual se encuentra el Centro Cultural Río Cuale, que está lleno de gatos, escurridizos mininos por los que tengo cierta debilidad a la hora de tomar fotografías. Callejeando por el centro histórico del puerto encontré muchísimas tiendas de artesanías, de muy buen gusto la mayoría de ellas, que me tentaron en más de una ocasión a comprar piezas de tan bellos diseños pero ciertamente las alforjas de la rojigualda no parecían el lugar más adecuado para transportar aquellos pequeños tesoros.
Perfecta definición del sinuoso trazado de la carretera de Puerto Vallarta a ManzanilloCuando se terminaron los paseos supe que había llegado el momento de despedirme de Puerto Vallarta y seguir nuestro camino con rumbo sur por la costa de Jalisco. Nada más enfilar la avenida Insurgentes comencé a subir y subir, y así siguió la cosa durante unos cuarenta kilómetros, con un estupendo paisaje montañoso de por medio. Los siguientes veinte kilómetros bajé lo que anteriormente había subido, al mismo tiempo que se secaba mi playera. A continuación vino un terreno mixto y, cuando llevaba recorridos cerca de cien kilómetros, me encontré con el crucero a Tomatlán. Le pregunté a una señito si Tomatlán era lugar de hoteles económicos, me dijo que sí y me aventé los doce kilómetros para llegar hasta allí.
Sin tener grandes atractivos, Tomatlán (me refiero a la cabecera municipal pues el conjunto del municipio es bastante grande) fue un lugar donde me sentí bien pero en la mañana siguiente seguí mi camino. Mi idea era quedarme en Chamela (a 62 kilómetros de Tomatlán), una pequeña bahía frente a la cual se localizan nueve islas. Me dirigí a la playa por un camino empedrado donde el pasto crece entre las piedras. Llegué hasta un restaurante (del lado izquierdo de ese camino sin salirse de él), un hermoso lugar con su cachito de playa, sanitarios, regaderas, asadores y una estupenda zona verde para acampar. Las vistas eran magníficas y, cuando estaba yo admirando todo aquello, apareció el señor que lo cuidaba. Me dijo que para quedarse a acampar únicamente aceptaban familias y como la rojigualda de momento no puedo hacerla pasar por "mi vieja" pues ni modo, tuve que pedalear otro cachito de 65 kilómetros más hasta Melaque (San Patricio Melaque).
Playa de MelaqueEl océano Pacífico visto desde MelaqueBonito rincón de MelaquePlaya de MelaqueMelaque se caracteriza por sus bellas playas y una extensa oferta hotelera. Sin embargo, a diferencia de Puerto Vallarta, no existen hoteles gigantes y lujosos sino que la mayoría son pequeños hoteles familiares. Gracias a que en la fecha en que yo estuve en Melaque (martes 28 de octubre de 2003) no había demasiada demanda, me quedé en uno (Hotel Bahía) por 150 pesitos aunque su tarifa era de 350. Un cuarto muy lindo, alberca, la playa a unos metros y desde mi cama podía escuchar el sonido de las olas rompiendo en la playa. Un auténtico lujo.
De todos modos, lo que nunca olvidaré de San Patricio Melaque son los tamales de la señito que coloca cada tarde su puestito a un lado de la iglesia. Rajas con queso, carne de puerco, espinacas, elote, piña, fresa... ¡bendito país!
Cihuatlán (Jalisco), límite entre los estados de Jalisco y ColimaComo tantos manjares ponían en serio peligro la integridad y hasta la continuidad de nuestra bici-pato-aventura, después de una probadita de todos ellos, seguí mi camino hacia Cihuatlán, última población del estado de Jalisco, pues el río que pasa por esta localidad hace las funciones de límite natural con el vecino estado de Colima. Nos internamos en el estado de Colima en el momento en que los medios de comunicación se hacen eco de la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación anulando los comicios que, para elegir nuevo gobernador en el estado, se celebraron hace escasos cuatro meses. El caso es que según el Tribunal, el ex-gobernador priísta actuó indebidamente para que el nuevo gobernador, también priísta, resultase elegido. Entretanto han colocado un gobernador interino, también de filiación priísta, en espera de que los colimenses ratifiquen en una nueva votación al futuro gobernador priísta. Está de pelos la política en este país.
Nuevamente un centro turístico apareció en nuestro camino. "Esto ya comienza a parecerse más a un tour que a una bici-pato-aventura en toda regla", pensé cuando llegué al Puerto de Manzanillo. Pero ni modo, uno debe "sacrificarse" para conocer este país y también a él pertenecen los lugares que los mexicanos afortunados eligen para vacacionar, como el caso de Manzanillo.
Puerto pesquero de ManzanilloEscultura Monumental de un Pez Vela, obra de Sebastián en ManzanilloLa zona turística del puerto (hoteles y playas) se localiza principalmente en las bahías gemelas de Santiago y Manzanillo, separadas por la Península de Santiago. Yo huí de aquella zona y me dirigí a la zona centro, lugar de gran actividad comercial donde lo más reseñable que me sucedió fue encontrarme con una monumental obra de Sebastián, el escultor nacido en Camargo (Chih.), dedicada a un pez vela.
Escultura Pescadora en el Paseo Espíritu Santo de ManzanilloAunque me dijeron aquello de "Manzanillo brinda al visitante un escenario que invita a perpetuar su estancia" yo no llegué a perpetuarla demasiado porque en la mañana siguiente y a pesar del "acontecimiento" que en aquellos días se celebraba en el puerto, nada más y nada menos que la edición número 50 del Torneo Internacional Pesca de Pez Vela, continué mi camino.
Quise llegar a la ciudad de Colima por una ruta diferente a la que me ofertaba la carretera federal de cuota número 110 y como alternativa opté por dirigirme a Minatitlán y de allí a Colima. De Manzanillo a Minatitlán son alrededor de 65 kilómetros que discurren por un precioso paisaje de montaña. La subida más fuerte se realiza hasta Camotlán de Miraflores (a unos treinta kilómetros de Manzanillo). Posteriormente la pedaleada se hace más liviana.
El Salto, caída de agua de 23 metros cerca de El PobladoHermosas palmeras en El Poblado












Ocho kilómetros antes de llegar a Minatitlán está El Poblado, fundado en la década de los años setenta para establecer las oficinas y viviendas de los trabajadores del Consorcio Minero Peña Colorada, uno de los más importantes productores de hierro en el país, cuyo depósito de mineral se estima en unos 200 millones de toneladas. Pasado El Poblado se encuentra la desviación a mano derecha para llegar a la caída de agua El Salto, alrededor de la cual han instalado un pequeño parque acuático (muy bien cuidado) para el "sano esparcimiento familiar" con albercas, juegos para los peques y mesas de piedra. La cascada, de 23 metros de caída, está muy bonita.
Y finalmente llegamos a Minatitlán, enclavado en la Sierra Madre Occidental, a una altura de 740 metros sobre el nivel del mar y que, para orgullo de los minatitlenses, cuenta con el manto acuífero más importante de todo el estado de Colima.
Paisaje visto desde el camino que conduce al Panteón de MinatitlánPaisaje visto desde el camino que conduce al Panteón de MinatitlánArcos en la Plaza Principal de MinatitlánEl lugar está bonito, rodeado de montañas y con clima fresquito. Es un buen punto para acceder a la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán y aunque parece no recibir gran cantidad de visitantes, cuenta con una Casa de Huéspedes al lado de la plaza.
Hasta Minatitlán llegó también el Halloween de los gringos y aquella tarde del viernes 31 de octubre de 2003 una perfectamente organizada marcha de chavitos recorrió las calles de la población y al grito de "¡Queremos Halloween!" fueron desplumando a cuanto individuo se cruzó en su camino.
A la noche de las brujas le siguió el Día de Muertos, una de las tradiciones que más me sorprenden de este país (más aún que la tradición y contradicción política). Acudí a visitar el Panteón de Minatitlán y pude asistir a los últimos preparativos de los vivos para honrar a los muertitos. Coronas multicolores para los adultos y crucifijos adornados con papel crepé y de china para los niños. Y flores, y veladoras, y altares en las casas, y calaveritas de chocolate y de amaranto, y pan de muertos...
Panteón de Minatitlán en el Día de MuertosPanteón de Minatitlán la víspera de la celebración del Día de MuertosBonito Altar de Muertos en MinatitlánPanteón de Minatitlán en el Día de MuertosLa celebración del Día de Muertos se basa en la creencia de que en "el más allá" los muertitos reciben permiso en esa fecha para acudir a visitar a sus parientes vivos. El difunto se convierte así en un invitado de excepción y honor al que hay que consentir, apapachar, festejar y mimar con toda clase de atenciones.
Primero se festeja a los muertos chiquitos, los niños, en cuyos altares se colocan chocolates, dulces, pan de yema, tamales, atole, calaveritas de azúcar y juguetes. Luego hay que recibir a los muertos grandes, los adultos, en cuyos altares se colocan aquellos platillos que eran de su gusto cuando vivían entre nosotros, además de algún pequeño placer en forma de cigarrillos, su tequilita... ¡Ojo! Nadie debe tocar los alimentos mientras los muertos no hayan comido.
Accediendo al Panteón de Minatitlán en el Día de MuertosSin ninguna duda, de las celebraciones que he tenido oportunidad de vivir en este país, el Día de Muertos es la mejor de todas ellas con diferencia. No pueden imaginarse lo que disfruté este 2 de Noviembre de 2003 en el Panteón de Minatitlán. Me encantó presenciar cómo llegaban las familias de los ranchitos cercanos hasta la mera puerta del Panteón a bordo de las camionetotas. Familias enteras que llegaban con sus coronotas, sus lonches y una que otra caguama a honrar a sus muertitos. Carros que, gracias a la "eficaz" intervención de los elementos de tránsito destacados en el lugar, provocaban unos embotellamientos sabrosos, como sólo en México se pueden ver. ¡Qué bárbaros!
En Minatitlán pude vivir la esencia de una celebración que no tiene parangón en ningún otro país del mundo mundial. Los muertitos no sé qué opinan de todo esto ni si aprecian todas las cosas que se hacen para festejarlos en su día pero los vivos... lo bien que nos la pasamos ese día.
Únicamente eché de menos una cosa: la música. Qué no hubiera dado yo para que un mariachi se arrancase con las notas de Amor Eterno. Con las notas de esta canción todavía revoloteando en nuestra mente dejamos Minatitlán y ponemos rumbo a la ciudad de Colima. Los aproximadamente sesenta kilómetros que separan ambas ciudades transcurren con calma por una carretera muy poco transitada y un hermoso paisaje montañoso. Los primeros ocho kilómetros son de subida pero a continuación casi todo es pura bajada hasta llegar a Villa de Álvarez, municipio conurbado que llega a confundirse con la ciudad de Colima.
La capital del estado nos recibe en medio de la celebración de su Feria de Todos Santos. Tendremos que hacer un nuevo esfuerzo para conjugar el placer y "el trabajo" durante nuestra estancia aquí pero será la próxima semana cuando tengamos oportunidad de platicar de todo ello.
Facun.

anterior relato - siguiente relato


Otros enlaces de interés:

- Mapa del estado de Jalisco

- Aeropuerto de Puerto Vallarta

- Secretaría de Turismo del Estado de Jalisco

- Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco

- Turismo en Jalisco
- Mi Jalisco

- Discovery Puerto Vallarta
- Puerto Vallarta Arte Contemporáneo
- Visita Puerto Vallarta

- La Jornada Jalisco


- Mapa del estado de Colima

- Aeropuerto de Manzanillo

- Secretaría de Turismo del Estado de Colima

- Secretaría de Cultura del Estado de Colima

- Diario de Colima