La Sierra Tarahumara es uno de los conjuntos de paisajes montañosos más espectaculares que he conocido. Uno se siente especialmente chiquito allí, incluso insignificante. Y es que la madre naturaleza se encarga de ponerle a uno en su lugar.Cuando uno llega a Creel a bordo del tren Chihuahua-Pacífico un comité de bienvenida está esperándolo en la estación. No se trata del presidente municipal y cuerpo de regidores en pleno sino de personas que desean que nos quedemos en sus establecimientos de hospedaje y algunos chavitos que, en razón de cinco pesos por individuo acarreado, se convierten en nuestros guaruras durante unos segundos.
La tarde en que yo llegué a Creel agarré mi bolsa de mano y caminé con decisión intentando pasar inadvertido. Mi amiga Alba me había recomendado un lugar donde quedarme así que discretamente enfilé la calle trasera de la estación y me dirigí al centro del poblado, logrando la indudable "hazaña" de sortear a "los prestadores de servicios"
Lo más chistoso fue cuando, al llegar a Casa Margarita's, comprobé que la práctica totalidad de "los mochileros" que viajaban en el vagón ya se encontraban para entonces allí pues habían sido trasladados en el vehículo del hotel.
En Creel hay muchos establecimientos de hospedaje, desde hoteles más o menos lujosos a hoteles normalitos, pasando por las casas de huéspedes. A Casa Margarita's creo que no le hace falta que yo le haga ninguna clase de publicidad pero pienso que es una buena opción de alojamiento en Creel pues por poquito dinero tenemos un lugar donde descansar (dormitorio compartido), un suculento desayuno, una dignísima cena y, lo que a mí me pareció más interesante, la oportunidad de convivir con viajeros procedentes de todos los rincones del mundo con quienes intercambiar nuestros puntos de vista acerca de este maravilloso país llamado México.
No sé qué resulta más interesante de Casa Margarita's, si el dormitorio compartido donde toda "la perrada" está mezclada o la cocina, que transmite una calidez envidiable, un lugar de esos en los que uno se siente bien desde el primer momento.
Bueno, ya basta de "hacer publicidad", que "la cuota que me pagaron" no fue tan elevada. Mejor platiquemos tantito de Creel y sus alrededores, de las posibilidades que ofrece este lugar para disfrutar de la naturaleza y sorprendernos con los maravillosos lugares que encierra este rinconcito del estado de Chihuahua.
A mí me habían dicho que Creel era un lugar chiquito. Hombre, lo de chiquito o grande se presta a diferentes interpretaciones pero a mí no me pareció tan chiquito. Una mañana me dediqué a caminar por el pueblo. Iba yo buscando una casita que me habían dicho se encontraba en venta. No, yo no tenía intención de comprarla, sólo quería verla. El caso es que tenía la descripción de la casa y la calle donde estaba localizada. Hubiera sido más sencillo preguntar por ella pero, quién sabe por qué, quise que esa casita apareciese en mi camino. De esta forma pude conocer algunos lugares de Creel, además de la plaza y la calle López Mateos quiero decir, que la mayoría de las personas que llegan allí estoy seguro desconocen. Bueno, para ser sincero, tampoco descubrí la pólvora pero me agradó aquel paseo. Me crucé con varios ancianos tarahumaras. Era tan grande el contraste entre ellos y los mestizos que siempre me sorprendía al verlos.
¿Y la casa? Pues qué quieren que les diga, cuando mi estómago dio la señal de alerta decidí precipitar aquel encuentro, pregunté en la oficina de correos y llegué a la conclusión de que, prácticamente había recorrido todas las calles del poblado, excepto claro está, la calle donde se encontraba ella, la casita, muy linda por cierto.
De Creel me llamó la atención la presencia en la plaza principal de dos iglesias, separadas escasamente unos metros. En un principio pensé que se trataba de iglesias de diferente culto pero luego me contaron que las dos eran católicas, apostólicas y mexicanas.A quienes les gusten las artesanías en Creel encontrarán muchas. A mí me encantaba entrar en aquellas tiendas y mis objetos preferidos eran los muebles de madera y los violines, objetos livianos donde los haya para ser transportados en una bicicleta. Hubiera aceptado en su día el ofrecimiento de un fabricante de remolques... No, pensándolo bien, la rojigualda quedó en Los Mochis francamente enojada como para regresar con un par de baúles y tres o cuatro instrumentos de cuerda.
Otro de los lugares que llamó mi atención en mi paseo fue un pequeño restaurante al lado de la estación con el sugerente nombre de "Hospital para crudos" Su interior ha de ser interesante cuando esté lleno de comensales pero a mí me tocó un día en que comí solo y me pareció un poco tristón. ¿Los precios? Más o menos.Después de conocer algo más de lo "políticamente correcto" el poblado de Creel, llegó el momento de plantearme conocer tantito los alrededores. Son varias las formas que podemos utilizar para desplazarnos a los diferentes lugares interesantes que existen en las inmediaciones de Creel. Si contamos con nuestro propio
vehículo (de preferencia una camioneta), los caminos están en aceptables condiciones. Rentar allí un carro a mí me pareció demasiado costoso. El transporte local es una opción más lenta pero sin duda la experiencia ha de ser bien sabrosa. La bicicleta puede ser un buen vehículo para desplazarnos hasta los lugares que se encuentran cerquita de Creel (Recohuata, San Ignacio de Arareco, Lago Arareco, Valle de los Hongos, Cusárare, Cascada Cusárare, Cañón Basíhuare) pero para llegar hasta otros lugares pedaleando (La Bufa, Batopilas, Cerocahui, Basaseachi) yo pienso que uno debe ser una mezcla de Lance Armstrong, Miguel Induráin y Marino Lejarreta pues el terreno es, digamos que complicado.Siguiendo con los medios de transporte, otra opción es la de caminar, ejercicio saludable donde los haya aunque cuente con pocos seguidores. A mí me parece una excelente opción si contamos con al menos una semana para permanecer allí, ganas de caminar, equipo adecuado y un buen mapa de la zona. El aventón, rai o auto-stop también funciona y funciona bien según testimonio de Carme y Bi, una valenciana y una alemana con quienes hice amistad en Creel, que me contaban lo afortunadas que eran utilizando este sistema de transportación.
Por último están las excursiones organizadas o tours. En Creel hay mucho organizador de excursiones. Los precios son ligeramente altos y según el grupo que te toque en suerte te puedes sentir más o menos cómodo. Yo hice dos excursiones, una con un grupo de puros extranjeros ¿como yo? y la otra con un grupo de pensionados chilangos (por supuesto me sentí mejor con los pensionados). Voy a platicarles tantito de los lugares que conocí en esas excursiones, poco porque en este caso creo que las imágenes, aunque no sean para presentar en ningún concurso fotográfico, son más clarificadoras.
Curiosamente, los lugares que visité están todos ubicados en el rumbo hacia Batopilas (carretera estatal pavimentada número 25 y después camino de terracería desde La Casita hasta Batopilas). En un primer grupo englobaría los poblados de San Ignacio de Arareco y Cusárare con sus respectivos atractivos y en un segundo grupo los paisajes puramente montañosos del Cañón Basíhuare y La Bufa.




A San Ignacio de Arareco nos llevaron a visitar la iglesia (donde llama la atención la ausencia de bancas para sentarse), el lago Arareco (está bonito), el Valle de Los Hongos (donde las piedras adquieren formas caprichosas, naturalmente en forma de hongos) y la Cueva de Sebastián (lugar habitado por una familia tarahumara y donde a mí me dio cierto reparo entrar en aquel hogar como si estuviéramos en la sala de un museo).



En Cusárare otra iglesia (también sin bancas), un museo al que nadie quiso entrar porque había que pagar (aquí estaba yo con mis amigos pensionados) y finalmente, la cascada, a la cual se accede por un hermoso sendero y que, a pesar de que la caída de agua de treinta metros no es muy espectacular, está bonita.En casi todos estos lugares encontramos a personas de la etnia tarahumara vendiendo
artesanías. Su estilo de vender es bien peculiar. Se sientan a un lado de su mercancía, que por lo general está colocada sobre el piso. Tú te acercas, miras, si preguntas te responden pero no dejan de seguir elaborando nuevos productos, excepto claro está cuando decides comprar algo. Mientras mis amigos pensionados intentaban lograr una rebaja en el precio de las cestas, muñecas, morrales, cintos y demás artículos que viajarían con ellos hasta la ciudad de México, a mí me gustaba sentarme en silencio al lado de alguno de aquellos artesanos y observar la habilidad y destreza que demostraban en su trabajo.


Sin duda, de las dos excursiones que realicé desde Creel, la que más me gustó fue la que nos llevó a conocer unos impresionantes paisajes montañosos, desde Basíhuare hasta el lugar conocido como La Bufa. Ahí es donde yo disfruté verdaderamente. Si bien el paisaje que se observa desde el mirador de la estación Divisadero, cuando uno viaja en el tren Chepe es espectacular, no es menos cierto que allí todo parece más distante. Sin embargo, caminando unos kilómetros por el camino de terracería que conduce a Batopilas, te puedes llegar a sentir integrado en ese paisaje, parte de él. Es como si la película no la estuvieses únicamente viendo sino que, de algún modo, tú también tuvieses tu pequeño papel en ella.




Cuando ves esos pueblitos asentados en la parte más profunda de la barranca piensas qué sentirán las personas que viven en ellos cuando alcen su mirada. Mis respetos para esas gentes.Platiquemos tantito de esa zona. La Barranca o Cañón del Cobre, el Copper Canyon que dirían mis amigos gringos, es una extensa red de numerosos cañones imponentes por su enormidad, un territorio agreste y remoto cuyo acceso se ha facilitado en gran medida debido al interés que despierta la zona en los miles de visitantes que recibe cada año pero que todavía cuenta con muchísimos caminos de terracería y brechas que utilizan las personas que viven en ese territorio, cuyos habitantes nativos pertenecen a la etnia tarahumara.
La Barranca del Cobre, ubicada en lo más alto del río Urique, es un punto donde confluyen el cañón Tararecua y el Urique, encierra historia, cultura, cascadas, cavernas, ríos, lagos, manantiales, formaciones rocosas, montañas, bosques, una gran biodiversidad pero, sobre todo, una red de caminos que invitan a ser recorridos sin prisa.
Un lugar al que no llegué (además de Recohuata) pero que espero conocer en una futura segunda visita a esta región (a la rojigualda le prometí que algún día llegaríamos juntos hasta estos parajes) es el Parque Nacional Basaseachi, el cual cubre principalmente la parte abrupta y espectacular de la Barranca de Candameña (1,750 metros de profundidad). En esta barranca se encuentran las dos cascadas más altas de México (Piedra Volada con 453 metros de caída y Basaseachi con 246 metros) y la pared vertical más alta de México (Peña del Gigante con 885 metros de altura).
Después de disfrutar de algunas de las maravillas naturales presentes en aquel lugar comprenderán si les digo que, al llegar por segunda ocasión a la ciudad de Los Mochis, me costó adaptarme nuevamente al mayor centro urbano (400,000 habitantes) del norte de Sinaloa.
Los Mochis, cabecera del municipio de Ahome, es una ciudad joven que nació con el siglo XX alrededor de un ingenio azucarero establecido por el norteamericano Benjamin Francis Johnston.
Turísticamente es un punto importante en razón de las comunicaciones porque por un lado en Los Mochis inicia/finaliza el itinerario del ferrocarril Chihuahua-Pacífico que conduce a la Barranca del Cobre y porque desde el vecino puerto de Topolobampo (a 23 kilómetros de distancia) es posible viajar en barco a la ciudad de La Paz (Baja California Sur).
Si llegamos a Los Mochis y tenemos unas pocas horas para estar en la ciudad yo recomendaría visitar, cerquita de la Plazuela 27 de Septiembre, el Museo Regional del Valle del Fuerte, una magnífica muestra de la historia y cultura del noroeste de México y la exposición más didáctica de cuantas he conocido hasta el momento.




Otro lugar más o menos interesante y cerquita del Museo Regional es el Parque Sinaloa, la extensión de 16 hectáreas que fuera el jardín privado de la "Casa Grande", residencia del señor Johnston (el promotor del ingenio azucarero). Allí encontrarán un Jardín Botánico, catalogado como uno de los más importantes de Latinoamérica, con exóticas plantas que él hiciera traer desde lugares tan distantes como India, Java, África y Australia. Huyendo del Centro Comercial caminé hasta el Cerro de la Memoria en cuyas faldas encontré el Estadio de Béisbol de los Cañeros, la Casa de la Cultura, ubicada en un extraño parque que al mismo tiempo es una planta de tratamiento de agua y la Pérgola, un espacio que a mí me resultó sin chiste aunque quizás para los mochitenses lo tenga.
Y poquito más tengo que contarles de Los Mochis, únicamente que después del paréntesis chihuahuense la bici-pato-aventura continúa, en bicicleta y con rumbo sur, con la sana intención de conocer tantito el estado de Sinaloa. De todo ello tendrán cumplida información la próxima semana.
Facun.
Otros enlaces de interés:
- Mapa del estado de Chihuahua
- Tren Chepe
- Secretaría de Turismo del Estado de Chihuahua
- ¡Ah, Chihuahua!
- Chihuahua Turismo
- Barrancas del Cobre
- Viaje a la Sierra Tarahumara por Emilio Petersen
- Perros del Desierto
- Diario de Chihuahua
- Mapa del estado de Sinaloa
- Transporte marítimo entre Topolobampo y La Paz
- Aeropuerto de Los Mochis
- Vive Sinaloa
- El Sol de Sinaloa
4 comentarios:
KE ORIGINAL PG ME GUSTARON MUCHO LAS IMAGUENES TE DESEO LO MEJOR SUERTE KE SIGAS VISITANDO LUGARES INTERESANTES
jaja cositas si , no tiene chiste pero se me hace un bonito lugar para vivir :3 muy biien :) DTB
Gracias Anónimo por tus buenos deseos y qué bueno que te gustó la página.
Hermoso lugar para vivir, sí señor.
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