miércoles, 27 de agosto de 2003

Desde la capital de Baja California (Norte)

Del 24 al 26 de Agosto de 2003

Ernesto Castro, mi amigo de la ciudad de MexicaliAquí les presento a Ernesto, a quien conocí personalmente durante mi estancia en Mexicali, la ciudad de los cachanillas. Conseguir una habitación con aire acondicionado por cincuenta pesos en la ciudad de Mexicali se lo debo en primer lugar a Ernesto Castro, que antes de que yo llegase se había encargado de contactar con las "autoridades deportivas" de su ciudad, advirtiéndoles de la inminente llegada de un pobre diablo (ese soy yo) a bordo de una bicicleta (esa es la rojigualda) que desde hace meses se encuentra pedaleando por el México lindo y querido (eso es el viaje, nuestra bici-pato-aventura).
En segundo lugar el agradecimiento es para el señor Arturo Rosales, coordinador de la Ciudad Deportiva, que se preocupó de que mi estancia en aquel lugar fuera lo más agradable posible. Y en tercero, a las trabajadoras y trabajadores de la Ciudad Deportiva, que fueron muy amables conmigo.
Después de aplicar esa máxima que reza "De bien nacidos es ser agradecido", pasemos a platicar de la ciudad de los cachanillas. ¿Por dónde empezar? ¿Quizás por el nombre de la ciudad? El vocablo Mexicali está formado por Mexi (de México) y cali (de California, Estados Unidos). Nombre más apropiado no pudieron encontrar porque así es Mexicali, una extraña mezcla de lo gringo con lo orgullosamente mexicano, de los tacos de asada con las hamburguesas, del beisbol con el futbol, de las millas con los kilómetros, los grados farenheit con los centígrados y las onzas con los gramos.
Mancha urbana de la ciudad de MexicaliYo no sé si los habitantes de la ciudad de Mexicali y los de la vecina gringa Calexico (cal de California y exico de México) tendrán problemas de identidad pero a mí me dio la impresión de que en Mexicali (la vecina Calexico no la conocí) churras y merinas se mezclan con aparente facilidad. Ah, se me olvidaba, lo de cachanillas les viene de la cachanilla, una planta característica del valle de Mexicali.
A pesar de la flojera que daba salir de la habitación a veinte grados del albergue de la Ciudad Deportiva, una mañana decidí salir a explorar lo que había fuera de mi burbuja. Después de encajar el derechazo consiguiente en forma de calor al abrir la puerta del albergue, con mi plano en una mano y una botella de agua en la otra, comencé a caminar. Y caminé y caminé hasta encontrarme con una barda (muro) metálica que a lo largo de toda la avenida Colón, en unos tramos totalmente opaca y en otros enrejada, separa los Estados Unidos de América de los Estados Unidos Mexicanos. En ella no encontré cruces, ni inscripciones, ni pinturas rupestres contemporáneas, ni siquiera pequeñas mentadas.
El poder del ser, escultura en la explanada de la Universidad Autónoma de Baja California, en la ciudad de MexicaliReloj en el campus de la Universidad Autónoma de Baja California, en la ciudad de Mexicali












Pareciera que la presencia de la línea divisoria es aceptada o cuando menos respetada. Caminando por Reforma llegué al centro de la ciudad, territorio de los camiones del transporte urbano, el comercio formal, el informal, el carnal y el espiritual, los cafés cantantes, las chicas en escena, los "floor show", los salones de baile, las "show girls", las prostitutas retocándose frente a un espejo su maquillaje, los cafés de chinos, los hoteles económicos. En las cuadras del centro de la ciudad de Mexicali uno puede imaginarse que se encuentra en la década de los veinte del siglo pasado, coincidiendo con la ley seca imperante en Estados Unidos, cuando muchos estadounidenses comenzaron a venir a México a conseguir lo que en su país se les negaba. Afortunadamente, en el actual escenario del centro de Mexicali quienes menos se dejan ver son los gringos y, según me contaron, es mayor la afluencia por razones comerciales de cachanillas a Calexico que viceversa.
Gran avenida de la ciudad de MexicaliEn primer plano la ciudad de Mexicali. Al fondo, CaléxicoPero sigamos caminando. Del centro de la ciudad continué mi caminata hasta otro centro, el denominado Centro Cívico donde, no sé muy bien por qué, esperaba yo encontrar gente pasándola bien disfrutando de la oferta cultural que una ciudad con casi un millón de habitantes creo debería tener. El Centro Cívico resultó ser el espacio donde se concentran los dos poderes (municipal y estatal) y en el que está ubicado algún otro edificio de carácter institucional.
Del centro de la ciudad y del Centro Cívico pasamos a hablar de otros centros, de los que la moderna ciudad que yace al oeste del Río Colorado está bien surtida. Me refiero a los centros comerciales, omnipresentes a lo largo de sus grandes avenidas. Nada mejor que visitarlos un día sábado o domingo para constatar una triste realidad: la cantidad de personas que eligen estos lugares, no sólo para realizar sus compras sino inclusive para pasar el día, como si de pequeños paraísos urbanos se tratara. Es la victoria de la "modernidad", de la sociedad de consumo elevada a su máxima potencia. Hinquémonos de hinojos y adoremos a estos nuevos dioses.
La ciudad de Mexicali nació hace exactamente cien años, cuando la compañía estadounidense Colorado River Land Company adquirió grandes extensiones de tierra en el fértil valle, construyó canales de riego, se dedicó a plantar algodón y, durante algunos años (hasta mediados de la década de los treinta), ejerció el monopolio sobre ese producto. Para la pizca del algodón llegaron hasta estos lares miles de chinos que aquí se establecieron y cuyos descendientes han de parecerse a "el hombre invisible" porque fueron muy pocos los chinos que pude ver durante mi estancia en Mexicali.
Hoy día Mexicali produce, además de algodón, también hortalizas (brócoli, rábano, cebollín, espárrago) y trigo. Aunque la agricultura sigue siendo una actividad importante, el verdadero motor de la economía es la industria maquiladora (ensambladora) que da empleo a mexicanos que trabajan como chinos a cambio de salarios africanos.
Patio del Edificio de Rectoría de la Universidad Autónoma de Baja California, en la ciudad de MexicaliCatedral de Nuestra Señora de Guadalupe en la ciudad de MexicaliCampus de la Universidad Autónoma de Baja California, en la ciudad de MexicaliEdificio de Rectoría de la Universidad Autónoma de Baja California, en la ciudad de MexicaliPatio de las antiguas oficinas de la compañía algodonera Colorado River Land Company en la ciudad de MexicaliAntiguas oficinas de la compañía algodonera Colorado River Land Company en la ciudad de MexicaliLos cien años de existencia de la ciudad delatan su juventud. En ella uno no encuentra un Zócalo cargado de historia, edificios de estilo colonial, callejones con leyenda o sobrios templos. Entre los edificios interesantes que conocí (todos ellos en Avenida Reforma o próximos a ella) podría mencionar: la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, que sería una iglesia corrientita, sin demasiado chiste quiero decir, si estuviera ubicada en otra ciudad mexicana; el Edificio de Rectoría de la Edificio de la antigua Fábrica de Cerveza Mexicali en la ciudad de MexicaliDepósito de la antigua Fábrica de Cerveza Mexicali en la ciudad de MexicaliUniversidad Autónoma de Baja California (1918), que fuera Antiguo Palacio de Gobierno; las antiguas oficinas de la compañía algodonera Colorado River Land Company; el edificio de la antigua Fábrica de Cerveza Mexicali, empresa considerada como un icono a lo largo de generaciones y que ya cesó sus actividades; y finalmente, el edificio que en la actualidad alberga la Casa de la Cultura, que anteriormente fuera escuela.
También sobre avenida Reforma (esquina con calle L) se encuentra el único museo que conocí en la ciudad. Me refiero al Museo Universitario de la Universidad Autónoma de Baja California. En la Sala de Historia se ofrece una visión del desarrollo de la cultura bajacaliforniana a partir de diferentes aspectos que son los que dan nombre a las distintas secciones del mismo: Geología, donde se expone una síntesis del desplazamiento de los continentes y en especial de la Península de Baja California; Paleontología, donde se muestran restos de fósiles, entre ellos un mamut imperial; en la sección de Arqueología se encuentra una descripción gráfica de los primeros asentamientos humanos en la península de Baja California (hace 20,000 años) y reproducciones de pinturas rupestres; en Etnografía conoceremos el panorama actual (bastante desolador en mi opinión) de los grupos indígenas Kiliwa, Kumiai, Cochimí, Pai Pai y Cucapá, sobrevivientes de los más primeros habitantes de estas tierras; en Descubrimiento, Conquista y Colonización, se aprecia la relación de viajes exploratorios a la península y los utensilios de la época; y finalmente, en el área de Misiones, se exponen fotografías de las principales misiones de Baja California fundadas por jesuitas, franciscanos y dominicos.
Todo esto, que pudiera hacernos pensar en un gigantesco museo, está tan condensado que en algo menos de una hora ya estamos alistados para visitar la Sección de Exposiciones Temporales. Parque Vicente Guerrero en la ciudad de MexicaliParque Vicente Guerrero en la ciudad de MexicaliTambién conocí un parque, el Parque Vicente Guerrero, donde los chavitos se refrescaban en la fuente de la entrada y yo en la hermosa cafetería dotada de aire acondicionado.
Cuando comprendí que la ciudad de Mexicali no era para caminarla, menos aún en el mes de agosto, decidí utilizar el transporte público. Yo abordaba alguna de aquellas destartaladas unidades (sin aire acondicionado), me sentaba y con mi plano de la ciudad en la mano intentaba adivinar el recorrido que íbamos a realizar. Se trata de un buen pasatiempo para gentes desocupadas en ciudades desconocidas. Lo que más me gustó de los camiones de Mexicali fue el sistema empleado para advertir al operador que uno desea descender de la unidad. Aquí no se le echa un grito "¡Bajaaan!" ni se tiene que buscar la ubicación que quisieron asignarle al timbre. El sistema es como sigue: a lo largo del camión, derecha e izquierda, se desliza una cuerda de la que uno debe jalar para solicitar la parada. La cuerda, en su tramo más cercano a la parte delantera del camión, está unida a un timbre o a un simple resorte cuyo sonido advierte al chofer que deseamos bajar. El sistema "estilo picapiedra" se complementa con un curioso accionamiento mediante palancas a través del cual el chofer abre la única puerta (la delantera) de su vehículo por lo que los pasajeros que suben deben primero esperar a los que bajan. En fin, un curioso sistema que a mí me hacía reír cada que me montaba en uno de aquellos camiones.
Un día yo me pregunté: si esta ciudad cuenta con casi un millón de habitantes... ¿dónde viven, dónde están las casas de los cachanillas?, ¿serán como los chinos, que según una historia que me contaron, viven en subterráneos? Este pensamiento me vino a la mente porque, tras un par de días en la ciudad, únicamente había conocido un mar de avenidas a cuya orilla se encontraban únicamente comercios. Mi amigo Ernesto me mostró algunas colonias y yo me quedé más tranquilo.
Mexicali celebra precisamente este año 2003 el centenario de su fundación como ciudad. Para celebrarlo han decidido traer un peso pesado: el tenor italiano Luciano Pavarotti, "Pavarotti Sin Fronteras, en el Desierto de Mexicali" La noche del 18 de octubre será la noche del Sol en la Laguna Salada, al pie de la cordillera bautizada como "La Teta de la India", donde sobre un escenario de mil cien metros cuadrados y ante la esperada presencia de 40,000 personas, el de Módena lanzará su canto a los cuatro vientos. Mucho me temo que ni siquiera su potente voz logrará derribar el vergonzoso muro de la avenida Colón y que el lema "Sin Fronteras" será una mala metáfora. Pero lo que van a disfrutar esa noche las autoridades de la ciudad que pasarán a los anales de la historia como los que lograron traer a Pavarotti hasta Mexicali. Hombre... el verdadero mérito hubiera sido traer al bueno de Luciano en el mes de agosto, con el calorón, no en octubre.
"Mexicali, tiene lo suyo..." decía la propaganda del Fondo Mixto de Promoción Turística. Yo no dudo que lo tenga pero una de dos: o yo no supe encontrarlo o lo suyo es algo que en mí no despierta demasiado interés.
Me marché de Mexicali sin visitar el Centro Interactivo Sol del Niño, el Bosque de la Ciudad y sin poder presenciar un juego de los Águilas (el equipo de beisbol profesional) porque la temporada comienza en el invierno. Dejé a mis amigos cachanillas, una especie de astronautas a bordo de sus naves con aire acondicionado, mientras decidían si era realmente necesario salir de ellas y pisar el planeta hostil que les aguardaba al abrir la puerta.
Ya mero salimos de Baja California. Escasos setenta kilómetros nos separan de San Luis Río Colorado (estado de Sonora). Será el momento de hacer una reflexión sobre lo acontecido en el último mes y medio de nuestra bici-pato-aventura por tierras bajacalifornianas. Aquí les espero la próxima semana.
Facun.

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Otros enlaces de interés:

- Mapa del estado de Baja California Norte

- Secretaría de Turismo de Baja California Norte

- Museos de Mexicali

- Mar de Cortés
- Bajanautas

- Aeropuerto Internacional de Mexicali

- Mexicali Blog

- Ciclismo de montaña en Baja California

- La Voz de la Frontera

2 comentarios:

Sabina ha dicho

Soy cachanilla y me gustó tu reflexión, pero aquí te va una pequeña explicación.

Cuando dices de los centros comerciales que "la cantidad de personas que eligen estos lugares, no sólo para realizar sus compras sino inclusive para pasar el día, como si de pequeños paraísos urbanos se tratara."

Tristemente, la realidad es otra, la gente va a los centros comerciales para ahorrar, sí, para ahorrar en su recibo de luz, porque aquí en Mexicali el clima es extremoso, el calor puede llegar a ser elevadamente peligroso y el frío también.

En Mexicali tener aire acondicionado o calentón de aceite no es un lujo, es una necesidad, sin embargo, aunque aquí en Mexicali está la geotérmica, el costo de la energía eléctrica es ultrarrequeterrecontra caro, de modo que la gente se ve en la necesidad de ir a los centros comerciales para amortiguar el calor o el frío extremos.

Saludos desde tierras cachanillas, ah, y por cierto, deberías darte una vuelta por acá ahora en agosto, el clima está comportándose atípicamente, de repente hace aire, otras veces calor.

También podrías aprovechar y ver todo lo que ha crecido la ciudad.

Caballero Pedaleante ha dicho

Gracias Sabina por aportar un toque de racionalidad a este blog. Sin duda, tienes razón en lo que dices sobre los motivos que inducen a la gente a refugiarse en los centros comerciales para combatir las temperaturas extremas de esa ciudad.
Saludos.