Huyendo del calor, el tráfico y el ruido de "la ciudad amable" puse rumbo a los Altos de Jalisco, tierra linda, tierra de hombres y mujeres... ¡qué mujeres!Después de varios días sin pedalear a lomos de la rojigualda, decidí que esa primera etapa fuera liviana y prontito llegué a Zapotlanejo, compartiendo la carretera con numerosos vacacionistas que regresaban en sus carros a México por la libre, tras finalizar las vacaciones de Semana Santa.
De Zapotlanejo no tenía ningún dato en mi agenda. Acostumbro a documentarme tantito acerca de los lugares que tengo previsto visitar pero, en el caso de Zapotlanejo, no encontré nada reseñable. Y una vez allí, tampoco hallé grandes atractivos. Multitud de tiendas de ropa alineadas a lo largo de una de las calles principales, que cerraron sus puertas cuando yo regresaba de dar buena cuenta de medio pollo rostizado. Un predicador que, micrófono en mano, se dirigía desde el kiosko de la plaza principal a un público inexistente. No habiendo logrado determinar si pertenecía a la iglesia oficial o a alguna de las "piratas", pues el mensaje es similar en todas ellas y yo no soy un especialista en la materia, decidí que era mejor dedicar la tarde del domingo 27 de Abril de 2003 a seguir los juegos correspondientes a la fecha 16 del Torneo de Clausura 2003 del futbol mexicano.
Entre una actuación discreta de Saturnino Cardozo, pero habiendo anotado nuevamente para los Diablos Rojos del Toluca y la ausencia de Sebastián González "Chamagol" en el Atlante, discurrió la tarde del domingo, sin pena ni gloria, en un Zapotlanejo cuyas altas temperaturas me hicieron recordar mi paso por la Tierra Caliente michoacana.
Al día siguiente partí hacia Atotonilco el Alto. Los 62 kilómetros que separan Zapotlanejo de "El jardín de Jalisco" los completé a buen ritmo, a pesar de las subiditas que encontré en mi camino. Las vacas me miraban con curiosidad mientras saboreaban su ración de pasto y pronto alcancé el borde de unos cerros que formaban una larga y florida cañada. Estaba en Atotonilco, que me recibió con un gran cartel con la leyenda Esos Altos de Jalisco, ¡qué bonitos!

Una vez instalado, salí a comer al Mercado Hidalgo, uno de los mercados más hermosos y limpios que he conocido hasta el momento en la República Mexicana. Una señito bien amable me dio de comer. Tres exquisitas gorditas, una ración de arroz recién hecho y un vasito de agua de arroz, además de una interesante plática sobre México y España.De mi largo paseo por las calles de Atotonilco extraje algunas conclusiones: primera, a pesar de mirarlo detenidamente por fuera y por dentro, no encontré la razón por la cual alguien se había referido al templo de San Miguel Arcángel calificándolo como pintoresco. Segunda, Atotonilco es un lugar tranquilo y de gente amable, donde sus habitantes tienen abiertas las puertas de sus casas y, al pasear por sus calles, uno puede observar la estancia de la señora Lupita o la de don Chon. También observé algunas casas cuya construcción me pareció bien original, incluso me atrevería a decir pintoresca. Y por último, la amenazante presencia del cerro que debía pasar el día siguiente para dirigirme hacia Arandas, me aconsejó marchar a descansar, pues para pasar aquella pendiente tan pronunciada era mejor partir con las primeras luces de la mañana.
Y así lo hice, me desmañané para la "crono-escalada". Fueron unos cuantos kilómetros de apretar los dientes y echarle ganas, muchas ganas. La subida es más o menos constante hasta el crucero hacia Tepatitlán por San José de Gracia. A partir de ahí el camino es más liviano y al llegar al desvío hacia Arandas comienza una supercarretera de alrededor de nueve kilómetros.
Arandas es una población agrícola y ganadera, como casi todas las de la región Altos de Jalisco, y se encuentra dentro de la región de la llamada denominación de origen del Tequila. Su tierra, roja como la sangre, y el agave, planta de la cual se extrae el tequila, constituyen un matrimonio bien avenido que da como fruto un tequila de primera calidad.En el centro de Arandas destaca una enorme construcción de estilo neogótico, el templo de San José Obrero. Y en el atrio del templo, la madre de todas las campanas, un hermoso ejemplar de esos "ángeles metálicos" que, tocados por manos expertas, son capaces de transmitir tan diferentes mensajes. Nuestra amiga campana, "la que nunca tonó", fue fundida en 1969 en la ciudad de Guadalajara (estado de Jalisco) y estaba destinada a ocupar un lugar en las torres del templo de San José Obrero. El caso es que a alguien se le debió ocurrir que aquel templo ameritaba una señora campana.




En el taller donde la fundieron pensaron que, para campanas grandes, las suyas y a la sombra del viva México crearon un monstruo de 15 toneladas de peso, 3 metros de altura y 3 de diámetro, cifras todas ellas que elevaban a su criatura al primer lugar entre las campanas más grandes de América Latina y séptimo mundial. El desenlace final de esta historia: después del esfuerzo que supuso subir aquella campanotota hasta lo alto de la torre, inmediatamente tuvieron que bajarla porque existía serio peligro de que la torre, la iglesia y hasta el mismísimo pueblo de Arandas se derrumbaran como un castillo de naipes.
Tras dormir durante varios años el sueño de los justos, desde el 1 de enero del año 2000, la Campana Mayor, suspendida de una construcción realizada ex-profeso para ella, sigue sin sonar pero luce orgullosa y es motivo de asombro para las personas que, al igual que yo, se acercan hasta el templo de San José Obrero.
En Arandas comencé a escuchar los primeros comentarios que hacían referencia a la Feria de Abril de Tepatitlán. Yo no me podía perder aquello, así que puse rumbo hacia Tepa a la mayor brevedad.Llegué a Tepa el viernes 30 de abril de 2003, cuando todo mundo parecía estar curándose la cruda producto de los excesos cometidos en días anteriores. La edición 2003 de la Tepabril estaba a punto de concluir pero los hoteleros de Tepa continuaban haciendo su particular agosto en pleno mes de abril. Los precios de las poquitas habitaciones que quedaban libres provocaban mi sonrisa. Yo les decía a los recepcionistas que mi intención no era comprar el hotel sino descansar únicamente una noche en él.
No todos compartían mi sentido del humor y, cuando ya me había decidido a pedir en el circo que me dejasen dormir con los elefantes, encontré un hotel que más o menos.Las fiestas de abril de Tepatitlán se celebran en honor del Señor de la Misericordia y están consideradas como las mejores de toda la región alteña. Desde el 20 de abril hasta el 4 de mayo de 2003, los tepatitlenses y forasteros llegados desde diferentes puntos de la República Mexicana, tuvieron oportunidad de disfrutar de una larga lista de eventos que van desde el certamen de belleza para elegir la reina de las fiestas hasta la exposición ganadera.
Actuaciones musicales, eventos deportivos, culturales, serenatas, bailes, carreras de caballos, peleas de gallos... algunos de estos espectáculos son gratuitos y otros de paga.
Tuve la fortuna de encontrarme con unos chavos que, a un costado del Mercado, se encontraban vendiendo unas cintas de video que recogían los mejores momentos de la Tepabril 2003. Contaban con una televisión en la que estaban constantemente pasando la grabación, así que allá me senté, junto con un nutrido grupo de curiosos, para ver lo que me había perdido. Las imágenes eran de los tres días anteriores (27, 28 y 29 de abril de 2003) y todavía estaban frescas en la memoria de quienes habían vivido aquellos momentos.
Para comenzar, la procesión del día 27 del Señor de la Misericordia por las calles de Tepa mientras la gente le echaba porras, daba vivas a Cristo Rey y, los más jovencitos, coreaban aquello de que "el mero-mero es el Señor" y "el que no cante es ateo" Unas imágenes con el desfile de bandas de tambores y cornetas precedieron a una nueva irrupción del Señor en las calles de Tepa (la procesión del día 28). A continuación unos minutos dedicados al desfile de carros alegóricos antes de una nueva aparición del Señor (la procesión del día 29). Ahí fue cuando yo pedí misericordia pues aquello era demasiado repetitivo y decidí dos cosas: la primera, dejar de ver aquel video y la segunda, investigar tantito sobre el personaje principal del mismo.Y así fue como me enteré que todo comenzó el viernes 6 de septiembre de 1839 cuando "vio don Pedro Medina una luz que brillaba en el cerro, cual si fuera un horno de carbón encendido. En el tronco de una encina en forma de cruz, observó delineada la imagen de un crucifijo. Era tan pobre que tuvo que pedir prestada una yunta de bueyes para trasladar la cruz a su humilde casa. Un forastero que pasaba por ahí se ofreció a labrar la imagen. Nunca supo quién era el escultor. Y jamás lo volvió a ver. Desde su santuario, el Señor de la Misericordia ha presidido desde entonces la vida de Tepatitlán, participando en sus penas y en sus alegrías".
¿Que qué más hice en Tepatitlán, además de ver la imagen del Señor de la Misericordia por todos lados? Pues verán, no fui a las instalaciones de la Feria, no fui al evento de Lupillo Rivera, pues aunque el cuate me parece buena onda, los doscientos pesos que costaba el boleto fueron un serio impedimento. Tampoco fui a apostarle a los gallos. Entonces..., entonces, me dediqué a pasear por el centro de Tepa, disfrutar del buen ambiente que se respiraba en aquel lugar donde todo mundo parecía conocerse, donde los abuelos cargaban con su banquito camino de la plaza principal para escuchar cómodamente sentados la actuación de la rondalla "Voces de Jalisco" , recordar las noches de fiesta de mi ciudad, cambiar los katxis de kalimotxo y los bocatas de lomo con pimientos por un vasito de agua de jamaica y unas papas a la francesa (mal cambio), sorprenderme nuevamente con la quema de los castillos, voltearme al paso de aquellas lindas alteñas...

Pero como hace falta una feria para poder disfrutar de la misma y además el caballero pedaleante no tiene días feriados, en la mañana siguiente abandoné Tepa, la para algunos "Capital de los Altos" y puse rumbo a Jalos, el para otros "corazón de los Altos".Jalostotitlán es una ciudad orgullosa de sus edificios religiosos (la Parroquia de la Asunción, el Templo del Sagrado Corazón y el Santuario de Guadalupe). Después de visitar los primeros, investigué en otros templos, también importantes para conocer Jalostotitlán. El Henry, el Capri, el Costa Azul y el Bar Social El Cha, estos dos últimos ubicados en el Portal de Matamoros, acogían aquel día primero de mayo de 2003 a parroquianos que echaban su partidita de dominó, declamaban las más desgarradoras canciones de desamor o que de plano apoyaban su cabeza sobre la mesa del mostrador, signo inequívoco de que el alcohol, el sueño, o la mezcla de ambos, habían ganado de nuevo la partida.


Aprovechando los escasos 19 kilómetros que separan a Jalos de San Miguel el Alto, decidí visitar esta última localidad, característica por la gran cantidad de construcciones en cantera rosada que podemos observar al pasear por ella. Su plaza principal, quizás sea una de las más bellas que haya conocido hasta el momento en México. Pero, a diferencia de Jalos, en San Miguel apenas se veía a nadie por la calle. Pareciera que sus habitantes estaban encerrados en sus casas viendo la telenovela.Camino de Lagos de Moreno hice un alto en
mi camino para visitar la basílica de San Juan de los Lagos, el centro religioso más importante de Jalisco y, después del Santuario de Guadalupe en la ciudad de México, la basílica católica que más peregrinos recibe durante el año. Visita que me permitió comprobar, una vez más, el enorme tráfico comercial que se genera alrededor de estos lugares, pues aunque los mercaderes hayan sido expulsados del interior del templo, en sus inmediaciones el bazar de crucifijos, rosarios y estampitas ocupa una gran extensión.Así que, después de tomarme mi atolito, continué mi camino hacia Lagos de Moreno, la denominada "capital del espíritu provinciano". Llegué bastante cansado pues los numerosos toboganes (continuas subidas y bajadas) que encontré en la carretera causaron mella en mis piernas.
La deficiente información que me proporcionaron en la oficina de turismo del Palacio Municipal tampoco contribuyó demasiado a conocer un poquito más de aquella población. Digo yo que una ciudad, declarada ciudad monumento por sus más de 380 edificios histórico-culturales, debería cuando menos tener un folleto con información sobre cómo llegar hasta esos atractivos. Pues bien, lo que me dieron en la oficina de turismo de Lagos de Moreno fue un folleto con fotografías de las haciendas que se encuentran en las inmediaciones de Lagos. También me ofrecieron un plano de la ciudad (¡con publicidad!) por treinta pesitos. RATEROS.
Sin haber encontrado el espíritu provinciano por ningún lado marché a descansar pues al día siguiente me aguardaba una etapa de algo más de ochenta kilómetros. Lo de descansar es un decir porque aquella noche fue, con diferencia, la peor desde que comenzó nuestra pato-aventura. Noche de cuchillos largos diría yo, noche de combate sin tregua con los mosquitos de Lagos, que incluso se permitieron el lujo de reírse abiertamente de la mosquitera que instalé a media noche, cuando la guerra estaba en su máximo esplendor.Escapé de Lagos cuando todavía no había terminado de clarear pues tenía verdadera necesidad de marcharme de aquel lugar. Puse rumbo a la ciudad de Aguascalientes, capital del estado del mismo nombre. Fue casi una semana de pedaleo por los Altos de Jalisco. Dejando a un lado lo de Lagos de Moreno me causó una muy buena impresión esta región. Me sentí muy bien entre esa gente que tiene por ocupación principal la agricultura y la ganadería. Me pareció que es una zona económicamente bastante desarrollada, a pesar de los actuales bajos precios que están recibiendo los productores y la crisis que afecta al campo mexicano.
Los Altos de Jalisco huelen a noble estiércol de vaca. Los protagonistas de las vallas publicitarias de sus carreteras no son exuberantes modelos medio encueradas que venden carros sino saludables marranos y marranas, alimentados con el pienso de tal o cual marca.
En resumen, que resultó muy saludable huir de "la ciudad amable" y encontrarme con estas gentes tan nobles, tierra de hombres y mujeres... ¡qué mujeres!
Hasta la próxima semana.
Facun.
Otros enlaces de interés:
- Mapa del estado de Jalisco
- Secretaría de Turismo del Estado de Jalisco
- Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco
- Turismo en Jalisco
- Lagos de Moreno
- Ciclismo de Montaña
- La Jornada Jalisco
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