domingo, 9 de marzo de 2003

Sí se pudo

Del 27 de Febrero al 8 de Marzo de 2003

Vista del Nevado de Toluca desde la carretera de accesoSí se pudo amigos míos. "El güerito" y la rojigualda lograron subir hasta el Nevado, que afortunadamente se encontraba sin nieve. Pero vayamos por partes. Les contaré primero cómo llegué hasta allí. De la ciudad de Toluca salí por el sur y pedaleé a través de la carretera al Pacífico (federal 134) dirección Temascaltepec. Al cabo de aproximadamente 18 kilómetros de ligera pero constante subida existe una desviación a mano izquierda hacia el Nevado de Toluca. Esta es la carretera (estatal 10) que conduce hacia Texcaltitlán y Sultepec. Desde la desviación, otros ocho kilómetros de subida nos llevan hasta el pueblito de Raíces y unos 500 metros después de que termina Raíces existe una nueva desviación a mano izquierda donde inicia el camino de terracería que conduce hacia el Nevado. Al cabo de cuatro kilómetros está la caseta de cobro para acceder al Parque Los Venados. En este lugar, además de encontrarse con don Lupe (el señor de la caseta), existen unas mesas y bancos a modo de merenderos, unas construcciones todavía no terminadas (marzo del año 2003) que me contaron se iban a destinar a venta de alimentos y bebidas y finalmente, una "posada familiar".
Pues bien, como yo no me sentía con fuerzas para acometer la subida al Nevado en aquel momento, decidí quedarme a descansar en esa posada. Quien la administra es don Lupe y me cobró cien pesos a cambio de casi nada. Lo que quiero decir es que el lugar está muy descuidado (puertas que no cierran, camas con únicamente el colchón, sanitarios comunes). Don Lupe no me pareció buena onda y me dio la impresión que, cobrar cien pesos por aquellos cuartos tan cutres, es un abuso por su parte. Con Fernando, Porfirio y Tomás en la Posada de la caseta de cobro del Parque de los VenadosSin embargo, fui afortunado al quedarme en aquel lugar porque conocí a Porfirio, Tomás y Fernando, tres atletas mexicanos que se encontraban allí para realizar entrenamiento en altura. Ellos compartieron su comida conmigo y tuvimos oportunidad de platicar de un montón de cosas: del País Vasco, de Toluca, de la vida de los migrantes mexicanos en "el gabacho", del carácter de las damitas de este país... También me contaron las dificultades que tienen los atletas mexicanos para progresar en sus carreras deportivas, pues las ayudas del gobierno son prácticamente nulas y únicamente se entregan a los deportistas de élite, que son quienes una vez encumbrados, menos lo necesitan.
Fue muy agradable encontrarme con estos chavos que, a pesar de todas las dificultades, siguen echándole ganas y dedicando una importante parte de su tiempo a intentar día con día progresar en sus carreras deportivas. Ellos, al igual que el caballero pedaleante, también pelean por un sueño posible y resulta grato encontrarse con soñadores en este mundo tan hiper-realista.
Vista del Nevado de Toluca desde la carretera de accesoA la mañana siguiente ya me sentía con más fuerzas para aventarme hacia el Nevado. Sinceramente, yo no me veía capaz para subir los 17 kilómetros cargado con todo el equipaje pero con el lema de "sí se puede" instalado desde un principio en algún rincón de mi mente, En la segunda caseta de cobro para acceder a las lagunas del Nevado de Tolucafui escalando a mi ritmo (despacito) y finalmente lo logré.
A dos kilómetros de la caseta de cobro para acceder al Parque Los Venados existe un albergue (cerrado). A once kilómetros está la caseta de cobro que permite llegar hasta las lagunas de El Nevado. En este mismo lugar se encuentra otro albergue (cerrado por remodelación). Desde aquí debemos pedalear seis kilómetros (terreno más o menos llano) para llegar hasta las lagunas "La Luna" y "El Sol" que son dos semicráteres del volcán Nevado de Toluca y que en la antigüedad fueron motivo de culto religioso por los pueblos indígenas. En la Laguna El Sol del Nevado de TolucaLaguna El Sol en el Nevado de TolucaEn la segunda de las lagunas el paisaje es excepcional y, si tenemos suerte de estar en ella solos, se respira una paz y una tranquilidad inigualables. También aquí existe un albergue (cerrado).
La pista por la que se sube desde el Parque de Los Venados hasta las lagunas de El Nevado está en condiciones aceptables. El paisaje es impresionante, se compone de bosques de pino, encino y oyamel en los que habitan coyotes, zorrillos, comadrejas, tlacuaches, cuervos y águilas ratoneras. El nombre original de este lugar es Chignahuiltécatl, que significa en náhuatl "Nueve Cerros". El nombre que se emplea en la actualidad es Xinantécatl o Zinantécatl, que significa "Señor Desnudo"
Con una extensión de 51,000 hectáreas, el Parque Nacional Nevado de Toluca abarca porciones de nueve municipios mexiquenses, principalmente Toluca y Zinacantepec.
Después de haber disfrutado de la soledad y el impresionante paisaje de la laguna "El Sol" y tras desechar la idea de instalar mi campamento en sus orillas (por el frío), de regreso iba yo pedaleando y al mismo tiempo pensando en cómo le iba a hacer para evitar entregarle nuevamente mis cien pesitos a don Lupe. En eso que apareció en mi camino, un par de kilómetros antes de llegar a la caseta de cobro de las lagunas, una pequeña casita con la inscripción Torre El Nevado. Con César y Grecia en la Torre El NevadoAllá me dirigí. Se trata de un observatorio-estación para detectar los incendios forestales y, además del lugar en el que se queda el vigilante, existe una pequeña cabaña en la que uno se puede quedar, cuando hay lugar para ello claro. Allí conocí a Grecia, César y Pablo, todos ellos atletas realizando también entrenamiento en altura. Fueron muy amables y hospitalarios conmigo y nos reímos un buen con las historias contadas por Pablo y las de "La mano peluda".
Desde la Torre El Nevado, en la noche, tuve oportunidad de ver la ciudad de Toluca iluminada, y en el cielo, la mayor cantidad de estrellas que jamás hubiera imaginado.
En la mañana siguiente me despedí de mis amigos deportistas y puse rumbo a Toluca en busca de una cama y de un regaderazo con el que quitarme todo el polvo acumulado en los "Nueve Cerros". Tras descansar tantito me puse nuevamente en camino hacia Valle de Bravo, saliendo de Toluca por el oeste y agarrando la carretera estatal 1, que es la que pasa por Amanalco. A pesar de ser, por el momento, la etapa más larga que he realizado (alrededor de cien kilómetros) me sentí estupendamente pedaleando. Vista de la Presa Valle de Bravo desde la carretera que viene de TolucaVista de la Presa Valle de Bravo desde la carretera hacia ColorinesEn los kilómetros finales el paisaje es precioso y cuando uno llega a vislumbrar el lago de Valle de Bravo reconoce que mereció la pena el esfuerzo realizado para llegar hasta allí.
La idea era encontrar alojamiento en Avándaro y para ello nada mejor que buscar el contacto que me había dado mi amigo Kodiak. Pero antes de aventarme para allí, en uno de esos descansos que hago yo para fumarme mi cigarrillo, conocí a don Mario, que me ofreció alojamiento a precio razonable en su casa de Valle de Bravo. Con don Mario en su casa de Valle de BravoLe agradecí su ofrecimiento pero le comenté que primero quería checar en Avándaro. Allí no encontré al señor Manuel así que me regresé nuevamente para Valle y acepté el cuartito de don Mario, quien además me dio de cenar y después, alrededor de unas chelas, estuvimos largo tiempo platicando sobre los más diversos temas.
Es necesario comentarles que Valle de Bravo acoge a un tipo de turismo bastante elitista. Los precios del alojamiento están cariñosos y sólo accesibles para esa bola de mexicanos y extranjeros, amantes de los deportes acuáticos y aéreos, a quienes no les importa pagar entre 600 y 800 pesos por pasar una noche. Sin embargo, alejándonos del centro y buscando tantito, se pueden encontrar opciones más económicas.
A las vacas también les gusta bañarse en la Presa Valle de Bravo. La foto está tomada en El CerrilloUna excursión bonita para realizar por Valle de Bravo es dar un rodeo completo al lago. Yo lo hice con la rojigualda y disfruté mucho. De Valle se sale por la carretera que lleva a Colorines y, después de pasar por la presa, hay que agarrar un camino de terracería a mano izquierda. Este camino lleva hasta un lugar llamado El Cerrillo donde les aconsejo que coman algo en la miscelánea que se encuentra a la salida del pueblo. El campo de golf del Club Izar en Valle de BravoPara continuar rodeando el lago es necesario pedir permiso para adentrarse en las instalaciones del Club Izar, propiedad privada que cuenta con campo de golf e instalaciones deportivas. A mí no me pusieron ningún inconveniente y pude comprobar cómo se la pasan los millonetis mexicanos. En el interior del club la carretera está bien pavimentada y existen unas subidas y bajadas que dan vértigo. Es por esto que les decía que comieran un bocado antes. A la salida del Club llegamos a Avándaro, a escasos siete kilómetros de Valle, donde finaliza nuestro recorrido.
En Avándaro, "lugar de ensueño", el 11 de septiembre de 1971 se celebró un festival al que asistieron 250 mil chavos de la onda, amantes del rock, de greña larga y olor a patchuli. Fue un reventón memorable que duró varios días. Imagínense a los habitantes de este apacible pueblito "invadidos" por aquel ejército cuya máxima era "haz el amor y no la guerra", lema que cobra plena actualidad en estos días en que las tropas del tío Sam pretenden "poner orden" en el mundo mundial.
Tras conocer Valle y Avándaro y despedirme de don Mario con la promesa de encontrarnos en algún lugar de la carretera del Pacífico, puse rumbo a Ixtapan del Oro por la carretera de Colorines. Vista de el caminito de San Nicolás Tolentino a Tutuapan, rumbo a Ixtapan del OroLos 24 kilómetros de carretera pavimentada que mi mapa de la guía Roji anunciaba a partir de San Nicolás Tolentino se convirtieron en casi 20 kilómetros de pura y dura terracería hasta Tutuapan. Yo observaba los lugares por los que estaba pedaleando, el caminito que subía y bajaba, la soledad de la ruta... y me entraba la risa. Pero al mismo tiempo me sentía fuerte y decidido a superar aquella prueba. Cuando llegué a Tutuapan me sentí un poquito mejor pues ya sabía que me restaban poco más de cinco kilómetros para llegar a mi destino: Ixtapan del Oro.
Pronto encontré "Las Albercas", un maravilloso lugar al que, a pesar de quedarle un poco grande el nombre de balneario, cuenta con área de acampado, asadores, casitas a modo de cabañas, juegos infantiles y, sobre todo, con un conjunto de gente muy amable que le atiende a uno diviCampamento en el balneario Las Albercas de Ixtapan del OronamEl Salto de Chihuahua en Ixtapan del Oroente.













Ixtapan del Oro me pareció un lugar económico, tranquilo, con gente muy amable, un lugar de esos en los que la gente deja sus carros y sus casas abiertos y todo mundo lo respeta. Visité El Salto de Chihuahua, que está enclavado en el parque del mismo nombre. La cascada está bonita y el lugar muy cuidado.
Bueno, aquí pongo fin a este relato y damos por finalizada nuestra incursión en el estado de México. De ahora en adelante enviaré mis crónicas desde tierras michoacanas. De momento me marcho para Zitácuaro, donde espero descansar un poco para entrarle con ganas al descubrimiento del "lugar o región de pescadores", el estado de Michoacán.
Que estén muy bien.
Facun.

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Otros enlaces de interés:

- Mapa del estado de México

- Secretaría de Turismo del Estado de México

- Comisión Estatal de Parques Naturales del Estado de México

- Artículo de la revista Expedición

- Portal de deportes de montaña y escalada en México
- Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada
- Montañismo y Exploración
- Montañismo Unam
- Grupo Expedicionario Mexicano

- Hallazgo arqueológico en el Nevado de Toluca

- Vuelta al Nevado de Toluca a partir de Venados

- El Diario del Estado de México