domingo, 16 de marzo de 2003

Por el oriente michoacano

Del 9 al 15 de Marzo de 2003

Los reflectantes con los colores de la bandera mexicanaTal y como pueden ver en la fotografía mi "máquina de colores brillantes" ya se ha contagiado del espíritu patrio y luce sus mejores galas con los colores de la bandera italiana. Uy, perdón, de la mexicana.
Pero mejor vayamos al grano. Después de conocer un poquito de los estados de México y Morelos, nuestra aventura nos ha traído hasta tierras michoacanas. De Ixtapan del Oro llegué a Zitácuaro, pasando por Villa de Allende. En total, unos setenta kilómetros de subida al inicio y bajada al final. Cuando en mi camino encontré el cartelón de Bienvenidos a Michoacán me sentí feliz. Nuestra bici-pato-aventura marcha bien, despacito pero con el tiempo necesario para disfrutar de los lugares y personas que vamos encontrando en nuestro camino.
Boleros en la Plaza Cívica Benito Juárez de ZitácuaroChamaquitos ensayando su baile en la Plaza Cívica Benito Juárez de ZitácuaroDe la tres veces heroica ciudad de Zitácuaro (1812, 1855 y 1865) poquito puedo contarles. Me pareció un lugar sin personalidad propia, con pocos atractivos para "el güerito", con una gran vida comercial y en la Plaza Cívica Benito Juárez, la mayor cantidad de boleros (aseadores de calzado que dicen algunos) por metro cuadrado que hasta ahorita había visto en México.
Acudí a la oficina de la Delegación de Turismo (en el kilómetro 4 de la carretera Zitácuaro-Toluca) y de allí salí cargado de folletos de muchos lugares del estado, excepto de Zitácuaro curiosamente. Ante la nula respuesta que recibí a la pregunta: ¿qué se puede visitar en Zitácuaro?, decidí que lo mejor era encerrarme en mi "celda" del hotel Ibarra para planificar mi estancia en tierras michoacanas. Entre los folletos que recibí en la Delegación de Turismo, la letra de la canción Caminos de Michoacán que gentilmente me envió un amigo de Zacapu y los consejos de mi amigo Kodiak, logré hacer una pequeña ruta que poquito a poco iremos desgranando.
Los pinos y oyameles del bosque del ejido Angangueo están llenos de mariposasMariposa en el bosque del ejido AngangueoAtraído por el fenómeno migratorio de la mariposa monarca mi siguiente destino fue Angangueo. Este lugar, que al pronunciarlo pudiera parecer que uno tiene voz de gangoso, acoge anualmente a mariposas que viajan desde el sur de Canadá y norte de los Estados Unidos, en la zona de los Grandes Lagos, en busca de mejores condiciones para sobrevivir el frío del invierno. Las maripositas recorren aproximadamente cuatro mil kilómetros en busca de un clima templado subhúmedo. Entre los meses de octubre a marzo millones de mariposas llegan a los bosques de pino y oyamel localizados al oriente del estado de Michoacán, en la zona limítrofe con el estado de México.
Mariposa alimentándose en el bosque del ejido AngangueoMariposas apareándose en el ejido AngangueoNinguna mariposa completa el recorrido de ida y vuelta pues su ciclo de vida es sólamente de unos meses. Así, las mariposas que regresan después de pasar el invierno en tierras michoacanas son descendientes de las que llegaron meses antes, cerrando así un eterno ciclo de vida.
La Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (decretada en 1986) está integrada por cinco santuarios: El Cerro Altamirano en Contepec, Sierra Chincua en Angangueo, Sierra El Campanario en Ocampo, Cerros Chivati-Huacal y Cerro Pelón, estos dos últimos en Zitácuaro.
De estos cinco lugares, sólo los de Angangueo y Ocampo están abiertos al público. Sinceramente yo no sé exactamente cuál fue el lugar en el que estuve visitando a las mariposas. Sé que estaba en el municipio de Angangueo, cerquita de el ejido La Salud, pero no era Sierra Chincua. En mi boleto aparece el nombre de Ejido Angangueo.
Les contaré cómo se llega al ejido Angangueo. Desde Angangueo se agarra la calle de Matamoros y, subiendo primero por un camino pavimentado y luego de pura terracería, se llega al cabo de aproximadamente una hora (caminando) a la caseta de cobro para acceder al bosque. En ese lugar encontrarán un grupo de personas esperándoles para guiarles por el bosque.
Con Gerardo, mi guía en el bosque del ejido AngangueoMi guía, Gerardo, fue un muchacho bien amable que rondaba los dieciocho años de edad y que respetaba muchisísimo a las mariposas. Me contó muchas cosas sobre aquel lugar y la transformación que había sufrido en los últimos años, de la formación que había recibido para convertirse en guía de visitantes. También me platicó sobre los hábitos de estos curiosos animalitos, me adiestró para que llegara a distinguir las mariposas macho de las hembras y me enseñó a respetarlas, pues son muy sensibles al ruido y cuando uno se acerca demasiado se espantan.
El espectáculo de las mariposas reunidas alrededor de las ramas de los pinos y oyameles es impresionante. Cuando sienten el calor del sol o la amenaza de algún grupo de gritones que se acerca demasiado se van despegando y revolotean en el bosque. También presenciamos a numerosas parejas (de mariposas) realizando el acto y, a pesar de que no se escuchaban gemidos, todo parecía indicar que aquello era importante para ellas.
Es curiosa la rivalidad existente entre los habitantes de los municipios de Angangueo y Ocampo cuando de captar turistas con ganas de "mariposear" se trata. Con los de Ocampo no tuve oportunidad de platicar pero los de Angangueo me contaron que su pueblo fue el primer lugar al que llegaron las mariposas y tras ellas un canadiense que fue quien realizó los estudios sobre su costumbre migratoria.
Yo les diré que mi visita al ejido Angangueo fue un día martes 11 de marzo de 2003 entre las ocho y las diez de la mañana. Lo digo porque quizás sea importante este dato. Por cierto, no me vengan a visitar a las mariposas en el mes de mayo porque en esa fecha ya estarán en "el gabacho". Recuerden que la temporada para visitar los santuarios de la mariposa monarca abarca desde octubre hasta marzo.
Camino de Tlalpujahua encontré el acceso al santuario de mariposas de Sierra Chincua, ubicado a unos seis kilómetros de Angangueo, por una carretera pavimentada que es puritita subida. No quise tentar mi suerte y preferí mantener el buen recuerdo que me llevé del ejido Angangueo, de modo que continué mi camino hacia el lugar "donde se remueve la tierra" Estuve a punto de omitir Tlalpujahua en mi lista de lugares en los que he pernoctado pero finalmente decidí pasar noche allí. Del lugar poco puedo contarles. Me dijeron que antiguamente era un pueblo minero y actualmente una de las fuentes de ingresos es la fabricación de esferas (las bolas que colocamos en los arbolitos de Navidad). Al fondo de la imagen, parroquia de San Pedro y San Pablo en TlalpujahuaAprovechando que no había mucho que hacer por allí después de caminar por sus empinadas calles empedradas, decidí visitar el Museo Hermanos Rayón. Allí me encontré con la señora Graciela Legorreta, la encargada del museo, que me platicó mil y una historias sobre el pasado y presente de este antiguo pueblo minero. Fue una plática bien agradable. La señora, mientras tejía un suéter para su nieta, me fue contando la época dorada de la mina de oro en la que llegaron a trabajar seis mil hombres, la decadencia que sufrió el lugar cuando la mina dejó de funcionar y finalmente la adaptación a la nueva industria de las esferas en cuya fábrica laboran en la actualidad tres mil gentes.
El museo, además de contar con un espacio para revivir aquella época dorada de Tlalpujahua, está dedicado a los hermanos Rayón, oriundos de este lugar y combatientes junto con Miguel Hidalgo y Costilla en la guerra de Independencia de 1810. Pero lo que más me impresionó fue la historia que me contó doña Graciela sobre Rafaela López A. Rayón, la mamá de los hermanos combatientes. Cuenta la historia que a punto de ser fusilado uno de los hermanos le ofrecieron a su mamá la posibilidad de indultarlo, a lo que ella respondió: "Prefiero la muerte de todos mis hijos que la afrenta del indulto que se les ofrece"
De Tlalpujahua marché a Maravatío, que en lengua purépecha significa "lugar precioso", aunque para serles sincero el esplendor de este lugar debió de ser en otra época porque en mi modesta opinión, en la actualidad, ese calificativo le viene un poco grande. Quise visitar el Teatro Morelos, construido en la época porfiriana y que en su tiempo estuvo considerado entre los mejores del mundo, pero lo encontré cerrado a cal y canto. De modo que aproveché para disfrutar de mi habitación del hotel (con televisión y tó) que era lujosa si la comparamos con los cubículos en los que me vengo quedando.
De Maravatío marché a Ciudad Hidalgo, antigua Taximaroa "lugar de linderos". Al llegar a este lugar me di cuenta que el tamaño de las poblaciones que había ido visitando en mi paso por el noreste del estado había ido aumentando progresivamente (Angangueo, Tlalpujahua, Maravatío y Ciudad Hidalgo). Grutas TzirandaGrutas TzirandaGrutas TzirandaDespués de pasear un par










de horas por la ciudad decidí marchar a conocer las grutas Tziranda, a unos pocos kilómetros de Ciudad Hidalgo por la carretera hacia Zitácuaro. Ya les conté en otro relato que quedé impresionado cuando visité las de Cacahuamilpa (estado de Guerrero). Quizás por esta razón las grutas Tziranda me parecieron un poco pobres si las comparamos con las de Cacahuamilpa. No obstante, las de Tziranda tienen el aliciente de que algún murciélago, de los muchos que habitan en su interior, les salga a saludar y revolotee sobre sus cabezas (a mí me sucedió).
Si llegan ustedes hasta Tziranda no desaprovechen la oportunidad de visitar el pueblito que se encuentra adelantito de las grutas. Es una fiel imagen del México rural, ese que trabaja duro en el campo pero que también duerme la siesta en la hamaca colgada a la entrada de la casa.
Hasta aquí nuestra primera toma de contacto con el estado de Michoacán. Ahorita nos vamos a la capital del estado, Guayangareo anteriormente a la conquista, la Valladolid colonial y, desde 1828 Morelia, en honor del general José María Morelos y Pavón, figura clave de la independencia de México y originario de esta bella ciudad.
Pero les dejo descansar tantito y amenazo con regresar con un nuevo relato. Será al ratito. Se me cuidan.
Facun.

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Otros enlaces de interés:

- Mapa del estado de Michoacán

- Secretaría de Turismo del Estado de Michoacán
- Monarca on line
- De pata de perro
- Michoacán Travel

- Tlalpujahua

- Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP)
- Instituto Nacional de Ecología
- Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza A.C.
- Más que monarcas

- La Voz de Michoacán
- La Jornada Michoacán

4 comentarios:

mgssoto ha dicho

Facun... perdon por la familiaridad, quise decir Facundo, es que he estado tan clavado en tus relatos que ya me parece que eres mi cuate. Ya te había leído antes, en el 2003 y 2004, te seguí en línea cuando pasaste por Tabasco, cuando te encontraba en "papelesdeviaje" pero ahora le hallo otro "sabor" a la lectura. Te has enterado, de los desastres por lluvias en tierras bajacalifornianas y michoacanas... yo en mi humilde opinion, culpo entre otras cosas al calentamiento global, lluvias fuera de temporada y torrenciales en Michoacán. Pero bueno solo saco esto a colación porque en Ensenada vive mi hermana y en Angangueo vivia mi familia materna, y porque tú conoces ambos lugares. Te vuelvo a repetir como ya lo hice en otro comentario, disfruto mucho leyéndote, tus relatos son enormemente ilustrativos, entretenidos, te transportan al lugar. Yo al igual que tú, gusto de no viajar en la clase "fresa", me gustan los mercados, comer en las fonditas, aún en el lugar donde vivo (Villahermosa) lo hago, andar entre la gente que vive el día a día, lejos de las cosas prefabricadas y preparadas del turismo de agencia, en fin. Soy un ciclista urbano, uso mi bici siempre que la lluvia o el lugar me lo permiten, le tengo mucho aprecio a este medio de transporte. He visto ya también algo de tus crónicas de tu último viaje a México, no te negaré que me sorprendí de verte en las fotos más "llenito", no no es peyorativo, solamente que no te imaginaba. Tu blog es algo así como un boleto de viaje, he visitado otros blogs de viajeros en bici, pero, bueno algunos no les veo ni pies ni cabeza y por lo demás, tienden más a lo competitivo, a lo deportista, más que a la aventura, al descubrimiento que haces tú de este mi país, y tuyo también cómo que no. En pocas palabras tu viaje y tu página están chingones pues, lo mejor que he visto en estas cosas. Me pregunto en manos de quién quedó la rojigualda, si la habrán podido arreglar del desperfecto de la estrella trasera, si te la supieron apreciar. Me pregunto o mejor dicho me imagino qué buenos, (y malos) recuerdos debes tener de estas aventuras. Me pregunto si algún día yo haré algo parecido, me gustaría mucho. Recibe un saludo donde quiera que estés, desde un estado que no te gustó mucho (y no te culpo, comparado con otros, Tabasco tiene mucho que hacer), pero aún así me gusta. Atentamente: un ciclista chilango de nacimiento, de corazón ensenadiense, pero de arraigo villahermosino, que aprecia tus letras.

Marcelo Gerardo Sánchez Soto.

Caballero Pedaleante ha dicho

Muchas gracias Marcelo por el comentario.
Me ha sorprendido muchísimo la noticia de las inundaciones. Fíjate que yo siempre que hablo de México digo eso de: "de mayo a octubre, temporada de lluvias". No sé si será el cambio climático o qué chin... pero está el planeta desconocido. Tantos años de andar sobreexplotando a la madre tierra...
En 2002 andaba yo por México como el "caballero de elegante figura" y cuando estuve el año pasado mi figura se asemejaba más a la del fiel escudero, Sancho Panza.
Sin embargo, dejando a un lado el tema del peso, sigo visitando México con casi intacta la capacidad de atracción que ejerce sobre mí ese país. Me parecería egoísta por mi parte no compartir algo de todo eso con ustedes.
Por otra parte, es muy gratificante para mí que, gente orgullosamente mexicana como tú, dedique un poquito de su tiempo a leer mis historias. Se siente chido.
Saludos hasta tierras tabasqueñas y en septiembre celebraremos el Bicentenario porque de vez en cuando se hace necesario darle vuelo a la hilacha.
Y, al día siguiente... diosito proveerá y que nos quiten lo bailao.
Un abrazo.

Anónimo ha dicho

Ummm tus relatos son por demás superficiales, no me sorprende que en lugar de dedicarte a disfrutar los paisajes y lugares desde una postura no turística, sino más bien antropológica, lo único que hacías erá sentir que hacías un esfuerzo sobrehumano...

En fin, cuando en google me lanzo este link pensé encontrar más cosas, digo después de todo recorriste grandes distancias en bicicleta. Sin embargo, luego de leer algunos relatos me siento decepcionado.

Uno no ve que tan empinado es tal o cual camino o más pedregoso, si de verdad le interesa conocer las formas que tiene el mundo, uno necesita observar como es la gente, como se comporta, que le gusta hacer, qué y cómo come, etc, etc. Ojála te haya servido de algo el viaje.

Caballero Pedaleante ha dicho

Interesante tu aportación, amigo Anónimo. La tendré en cuenta para futuros viajes aunque, mucho me temo, que nunca se me ocurrirá publicar en este medio reflexiones muy profundas o aspectos muy personales.
Lo cierto es que me da pena ventanear según qué cosas y esas las guardo para compartirlas con determinadas personas.
Gracias por tu comentario.