Qué lindo es Uruapan, que a pesar de sus dimensiones de ciudad grande conserva ese aire provinciano que la convierte en un lugar agradable.Me costó un poquito localizar el centro histórico de la ciudad. Llegué un día sábado a las tres de la tarde y la primera impresión que me llevé fue la de una ciudad muerta. La mayoría de los comercios se encontraban cerrados y apenas se veía gente caminando por sus calles. Luego comprendí que, en lugares como Uruapan, existe todavía la sana costumbre de suspender las actividades durante unas horas para poder comer con tranquilidad.
Aunque uno de los motivos principales que me trajeron hasta aquí fue el de descansar, y para ello nada mejor que hacerlo en "el edén de Michoacán", también tuve chance de visitar algunos lugares.


Para iniciar nuestro paseo, nada mejor que dirigirnos hasta la Plaza de los Mártires, la cual toma su nombre del monumento allí erigido en 1893 para honrar la memoria de los Mártires de Uruapan. Esta plaza, además de ser un importante punto de convivencia social y de transacciones comerciales, cuenta con algunos interesantes edificios, todos ellos ubicados al norte de la misma. Entre ellos están: el templo de la Inmaculada Concepción; La Huatápera, considerado el primer hospital de América Latina; la Casa de la Cultura, instalada en el antiguo Convento de San Francisco y, a su lado, el templo de San Francisco. Alejándonos tantito de la plaza podemos dirigirnos a la Antigua Fábrica de San Pedro, uno de los proyectos más importantes de la industria textil del estado durante el siglo XIX, que actualmente funciona como centro para acoger ferias de muestras, además de servir como escenario para algunos eventos culturales.También quise visitar la, registrada en el libro récord Guiness, como "la casa más angosta del mundo" pero nunca llegué a dar con su paradero. Y como me daba un poco de pena preguntar por ella...


Si se acercan hasta Uruapan no duden en visitar el Parque Nacional "Barranca del Cupatitzio", el único de los Parques Nacionales Mexicanos ubicado dentro de una ciudad y donde nace el río Cupatitzio, "río que canta" Los principales protagonistas del parque son su exuberante vegetación, que crece y se desborda por todos lados, los pintorescos puentes que intermitentemente atraviesan el río y, por supuesto, el agua, que se manifiesta en forma de manantiales, fuentes y cascadas. El lugar se encuentra muy cuidado y es una gozada pasear por sus andadores.Los otros "protagonistas" del parque son los vendedores de artesanías diversas, ropa y recuerdos, los comedores donde degustar los platillos típicos michoacanos, los grupos musicales para amenizar la estancia de los visitantes, los "artistas" de los clavados y los niños que, gritan más que recitan, los versos del parque a cambio de una cooperación. Elementos todos ellos que, en algún momento -sobre todo los días domingo- pueden llegar a impedirnos escuchar al "río que canta".
Al llegar al manantial denominado "la Rodilla del Diablo" seguramente recibirán, una vez más, propuestas de esos pequeños escuincles para contarles la leyenda acerca del lugar. Aunque yo no le entré al tema "in situ" (no me lo digan, ya sé que soy un poco codo pero ciertamente, en México, si uno le entra a todas las cooperachas se deja una pequeña fortuna, de la que por otra parte, no dispongo) posteriormente traté de informarme sobre el particular. ¿Quieren que les cuente la leyenda? ¿He oído sí? Pues bien, "un día, las aguas del río Cupatitzio silenciaron su canto, los árboles torcieron sus ramas en señal de abatimiento y todas las formas de vida comenzaron a abandonar, como un suspiro, el otrora magnífico recinto plagado de vida y alegría. Ante tal amenaza, Fray Juan de San Miguel (fraile franciscano considerado como el fundador de Uruapan), decide visitar el punto donde nace el río, permaneciendo ahí, meditando y orando"Cuenta la leyenda que en un momento dado, mientras fray Juan se entregaba a sus rezos y meditaciones, se escuchó un gran estruendo y del interior de la gruta partió un terrible alarido. A continuación, de las profundidades de la tierra, salió el chamuco, que por torpe tropezó con una roca, donde todavía se conserva la huella de su rodilla de él, o sea, del diablo.
Ya les dije que llegué a Uruapan con intención de descansar, motivo por el cual no llegué a visitar dos lugares que, a priori, parecen interesantes. Me refiero a la zona arqueológica localizada en la población de Santiago Tingambato, a 37 kilómetros de Uruapan por la carretera que conduce hasta Pátzcuaro, lugar que en opinión de los arqueólogos es anterior a los fundados por los tarascos. Por otro lado, al sur de Uruapan, en la carretera que lleva a Nueva Italia, como a unos diez kilómetros, se encuentra la cascada denominada La Tzaráracua, que aunque no llegué a conocer sí me contaron que el lugar desde el que se observa la caída de agua se encontraba un tanto descuidado.
Después de cargar mis baterías durante un par de días en Uruapan, a continuación me dirigí a la población de Angahuan, a 37 kilómetros de Uruapan y excelente punto de partida para visitar el volcán Paricutín.
La comunidad purépecha de Angahuan es un asentamiento de origen prehispánico. Lo primero que llamó mi atención al llegar a esta comunidad fue, además de las faldas plisadas debajo de delantales de vivos colores que vestían las señitos, el hecho de que todo mundo hablaba la lengua purépecha. Para quienes venimos de otras "etnias" y también tenemos nuestra propia lengua indígena, que no es precisamente el castilla, es reconfortante encontrar un pueblo que mantiene viva la lengua de los más primeros. Ojalá yo también hubiera podido platicar con los habitantes de aquel lugar en su lengua de ellos pero ni modo. El purépecha está considerado como un idioma único, sin parentesco con las otras lenguas indígenas de México.

Otro de los rasgos peculiares de Angahuan son sus casas. La casa tradicional es el troje, sólida construcción de vigas de madera, ensambladas a mano, con techo triangular techado en tejamanil.Pero no nos vayamos por el cerro del Chiquihuite pues hasta Angahuan nos había traído nuestra curiosidad por conocer el volcán Parhikútini "al otro lado".
¿Han visto ustedes nacer un volcán?
Probablemente no. Pues bien, los habitantes de la Meseta Tarasca asistieron al nacimiento y erupción del volcán Paricutín a las 16:00 horas del 20 de febrero de 1943 cuando, de forma asombrosa, la tierra se hinchó y se levantó. Cinco días después, el Paricutín ya presentaba un cono de 156 metros de diámetro en su parte superior y 560 en la base.La noticia causó
gran impacto en todo el mundo, ya que por primera vez en la historia universal se anunciaba la posibilidad real de ver nacer un volcán. El nacimiento del volcán provocó el éxodo de los habitantes de las poblaciones que se encontraban en sus inmediaciones, Paricutín y San Juan Parangaricutiro principalmente.



La iglesia de San Juan Parangaricutiro guardaba en su interior la imagen que veneraban sus habitantes, el llamado "Señor de los Milagros". La lava entró por un costado de la iglesia, partiéndola por la mitad. La puerta de entrada y el altar con el "Señor de los Milagros" se mantuvieron en pie. Hoy es posible observar la parte de la iglesia que no ocultó la lava del volcán en un paisaje calificado por algunos como "surrealista". Si a quien desean conocer es al "Señor de los Milagros", hermosa escultura de caña de maíz, deben ustedes acudir a Nuevo San Juan Parangaricutiro, distante 10 kilómetros de Uruapan, pues los habitantes del viejo San Juan cargaron con él hasta el Nuevo San Juan.
Una bonita panorámica del Paricutín (2809 metros de altitud) que, desde el punto de vista naturalístico está considerado por algunos como una de las 12 Maravillas Naturales del Mundo, y de la iglesia semi-enterrada del viejo San Juan se aprecia desde "El Mirador" del Centro Turístico de Angahuan. Al fondo se observa el Pico de Tancítaro (3860 metros de altitud) y en caso de no encontrar nubes o neblina al suroeste -a la derecha- es posible observar los volcanes de Colima.A "El Mirador" del Centro Turístico de Angahuan se puede acceder tras pagar una pequeña cuota, lo que les dará derecho, además de contemplar las hermosas vistas, a visitar un pequeño museo sobre la historia del volcán y contemplar un video de la misma temática. Además, hay juegos para los más pequeños, restaurante y lugares donde comer si llevan sus propias provisiones. Este lugar también es una buena opción para acampar (cuenta con servicios sanitarios, regaderas, asadores) o alojarse en las cabañas existentes.
Por cierto, tanto hablar del volcán y hemos olvidado mencionar algo importante: desde 1952 el Paricutín no presenta actividad volcánica, de modo que podemos acercarnos hasta él sin temor. Vayamos entonces a dar un paseo. Pueden elegir hacerlo a pie o a caballo. En Angahuan existe una amplia flota de caballos y sus propietarios están deseando que ustedes los renten. A los amigos cicloturistas les diré que yo no les aconsejo utilizar la bicicleta por esos caminos pues existen numerosos tramos en los que la bicicleta se traba y otros en los que de plano tendrán que dejar su máquina para poder acceder a algunos lugares, las ruinas de la iglesia del viejo San Juan por ejemplo.
Nuestro paseo inicia en el Centro Turístico de Angahuan, agarrando el camino, empedrado al principio y mezcla de tierra y ceniza después, que queda a la derecha de la entrada principal. A partir de aquí el chiste está en seguir las huellas de los caballos y personas que anteriormente han transitado por el mismo. Para qué les voy a dar yo indicaciones de rumbo norte o sur si no me aclaro con la brújula. Al cabo de aproximadamente una hora llegarán a las ruinas de la iglesia del viejo San Juan Parangaricutiro. El espectáculo es impresionante en este lugar. Uno piensa en aquel río de lava abriéndose camino por el costado lateral de la iglesia. Todo está rodeado de rocas sólidas producto de los flujos de lava del volcán y por ellas caminamos para llegar hasta todos los rincones de lo que fuera la iglesia. También debo decirles que el lugar se presta para tomar fotografías, así que carguen su cámara si desean tener un bonito recuerdo del lugar.
Tras la visita a la iglesia podemos continuar el camino hasta llegar a la base del volcán. El camino (al menos el que agarré yo) está sembrado de símbolos religiosos, de esos altares que resulta tan común ver en México. Les contaré que, para aproximarme al volcán, yo utilicé el ancho camino de terracería que comienza en Zacán y termina en el nuevo San Juan Parangaricutiro. Existen algunas indicaciones pero no se fíen mucho de las distancias porque quien las puso no le atinó demasiado.


Siguiendo este camino encontrarán una desviación a Pantzingo, lugar con cabañas y servicios para quedarse, y que está más próximo al volcán Paricutín que Angahuan. Yo estuve visitando el lugar y me causó buena impresión. Los precios son razonables y además existe transporte colectivo hasta allí desde el Nuevo San Juan. Allá estuve platicando con las señitos de Pantzingo, que me dispararon unos vasitos con agua de jamaica.Siguiendo el camino hacia el Nuevo San Juan encontrarán una indicación a mano derecha que asegura restan siete kilómetros para llegar al volcán. Yo caminé y caminé, estuve cerca del volcán pero no logré llegar a su base. Una barrera de rocas sólidas producto de los flujos de lava del volcán me lo impedía constantemente. No sé si será necesario brincar por esas rocas para llegar. Yo lo intenté pero aquello no me inspiraba mucha confianza y como no soy chiva... Probablemente existirá otra forma de acercarse a la base del volcán. Me temo que yo me empeñé en hacerlo por la vía difícil.
Para quienes deseen tener más información sobre el volcán Paricutín existe en la red un excelente trabajo realizado por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Además del atractivo de ser punto de partida para visitar la iglesia del viejo San Juan y el volcán Paricutín, Angahuan cuenta con la iglesia de Santiago Apóstol, de 1530, edificio colonial representativo del arte mudéjar o morisco. Es curioso, en el interior de esta iglesia, cuando yo la visité, todo lo que leí estaba escrito en español. Me refiero a las hojas de información parroquial y a unos textos escritos por los niños de la comunidad sobre los migrantes de Estados Unidos. Pareciera que la lengua purépecha no tiene cabida en aquel templo.Otro de los lugares que pueden visitar es el conocido como El Calvario, desde donde se tiene una bonita panorámica de la comunidad.
Pero sin duda, lo más interesante de Angahuan es su gente. Cuando me encontraba en "El Mirador" del Centro Turístico, escuché la conversación de unos turistas alojados en aquel lugar. Uno de ellos comentó: "Hemos ido al pueblo pero allí no hay nada". Qué estúpido, pensé yo, cómo es posible que no se dé cuenta que allí donde él dice no haber nada está lo más importante de este lugar: su gente.
De modo que yo les recomiendo que se sienten en una banca de la plaza principal, observen ver pasar la vida e intenten platicar con algún lugareño desocupado que, al igual que ustedes, encuentren en el lugar.
En resumen, que vine a Angahuan con intención de visitar el volcán y marcharme pero, sin embargo, me quedé cuatro días. El motivo, "me sobran los motivos" que diría Sabina. Por un lado me atrapó la magia y el misterio de un pueblo rodeado de volcanes, montañas y pinos. Por otro, en la cabaña que me rentó don Lino encontré la inspiración para escribir mis paranoias. Y finalmente, el hecho de poder quedarme en una comunidad con gente tan linda fue determinante.Pero debo continuar mi camino, tengo pendiente visitar al profesor Vargas en Paracho y después conocer la tierra de mi amigo michoacano de Zacapu que está en "el gabacho". De modo que en el próximo relato les platicaré sobre todo ello. Creo que será nuestra última etapa a través de este bello estado, la que nos lleve a conocer la esquina noroeste de Michoacán, antes de internarnos en el estado de Jalisco.
Les espero nuevamente en esta sección. Cuídense mucho.
Facun.
Otros enlaces de interés:
- Mapa del estado de Michoacán
- Secretaría de Turismo del Estado de Michoacán
- De pata de perro
- Michoacán Travel
- Xiranhua
- Cultura Purhépecha
- Comunidad Indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro
- La Voz de Michoacán
- La Jornada Michoacán
0 comentarios:
¿Quieres COMPARTIR TU OPINIÓN?