Después de mi infructuoso viaje en busca del espíritu de Zapata, puse rumbo a Amecameca, lugar desde el que se puede acceder a visitar el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, esos dos colosos que, en días particularmente claritos y cuando los efectos de la contaminación no se dejan sentir, se llegan a divisar desde algunos lugares de la ciudad de México.Salí de Cuautla temprano para pedalear los primeros kilómetros sin la compañía del astro rey. La ligera pero constante pendiente desde Cuautla hasta Tepetlixpa (algo más de 30 kilómetros) contribuyó a endurecer un poco mis piernas, que buena falta me hace. Digo yo que algún día, a base de pedalear y pedalear, agarraré la forma física adecuada para no fatigarme tanto.
En mi camino, poquito antes de donde se encuentra el límite entre los estados de Morelos y de México, me llamó la atención un cartel que señalaba la presencia de un Club Campestre del Centro Asturiano. Me acerqué al lugar y estuve platicando con el muchacho (mexicano) que estaba a cargo de la entrada. Él fue quien se refirió al Popo y al Iztaccíhuatl como el volcán y la volcana. El club parece por fuera un lugar al que acude gente de billete y pronto me di cuenta que aquel no era lugar para un caballero pedaleante empapado en sudor a causa del esfuerzo realizado en la subida. Pero qué no hubiera dado yo por un buen plato de fabes con almejas y una botellita de sidra.
En Tepetlixpa estuve platicando con la señora Socorro, quien me contó que hace veinte años se vino con su familia desde el D.F. huyendo de la contaminación y la inseguridad, aunque en Tepetlixpa se encontraron con la amenaza de las erupciones del Popo y han sido varias las ocasiones en que han sido evacuados de ese lugar.Los once kilómetros que separan Tepetlixpa de Amecameca son más planos, de modo que uno puede pedalear con mayor ligereza. Llegué a Amecameca, "lugar donde visten con mantas de papel", en día domingo y el lugar estaba muy animado, con un chingo de gente paseando por el centro. La primera persona con la que platiqué fue con un vendedor de gelatinas que, además de darme razón del hotel más económico del centro, me recomendó que visitara una de las cantinas donde, según sus propias palabras, había "viejas para coger". Esto afectó seriamente a mis castos oídos y para no darle pie a que me dijese que él mismo me llevaría hasta aquel antro de perdición me despedí agradeciéndole la información proporcionada. Después pregunté si era posible subir a los volcanes pero me dijeron que en el lugar se encontraban soldados para, por motivos de seguridad, impedir el paso a la gente.
Desde el Zócalo de Amecameca hay unas vistas padrísimas de estos dos gigantes (Don Goyo, como se le conoce popularmente al Popo, se eleva a 5465 metros sobre el nivel del mar, mientras que su compañera lo hace a 5230 metros). A la volcana la vi tranquila pero el volcán no dejaba de expulsar de su cráter una leve cortina de humo.
A la mañana siguiente, bien temprano, agarré la rojigualda y lo mínimo imprescindible y me dirigí hacia la ruta de los volcanes. Desde Amecameca se sale con dirección a Cuautla y pronto se encuentra un desvío a mano izquierda con la indicación de Tlamacas. Tomando esta carretera hay que continuar recto, sin agarrar la desviación a mano derecha que lleva a Huehuecalco. De todas formas, si por error llegamos a Huehuecalco (yo lo hice, cómo no) existe un camino arenoso para volver a la carretera buena.
El último núcleo habitado que encontraremos en la ruta es San Pedro Nexapa (hasta este pueblito llegan las combis procedentes de Amecameca). A partir de aquí inicia un camino, bien pavimentado, de constante subida. En el kilómetro 8 les esperará la señora Ángela, vecina de San Pedro Nexapa, quien a diario instala su cocina de campaña con sus antojitos mexicanos listos para ser degustados. Adelantito del kilómetro 10 se encuentra el primer retén de soldados, de esos de alto total. A mí no me pusieron ningún inconveniente para continuar en este primer retén. Únicamente me miraron un poco asombrados y me preguntaron eso de ¿a poco va usted a subir con su bicicleta?
Al lado de este primer retén, como a diez minutos caminando, se encuentra un arroyo cuyo agua dizque procede del volcán. Yo me acerqué hasta allí y pude comprobar que efectivamente allí estaba el arroyo y también mucha basura en sus inmediaciones, basura
que dejaron el día anterior algunos guarros que se acercaron hasta allí para disfrutar de su día de campo.El camino de subida hacia los volcanes es precioso. La frondosa vegetación existente a ambos lados de la carretera tamiza los rayos de sol y se siente un agradable fresquito
que hace más llevadera la subida. Los volcanes aparecen y desaparecen de nuestra vista. Se siente una tranquilidad y una paz envidiables, únicamente rotas por el paso ruidoso de algún carro. Yo llegué con mi bicicleta hasta adelantito de la indicación del kilómetro 18, un excelente lugar para contemplar la majestuosidad del Popo. Como allá había una pequeña banca de piedra allí me quedé, sentadito, platicando con el volcán. Aunque nuestra
conversación fue estrictamente privada y confidencial, sí les puedo contar que, al despedirnos, le dije a Don Goyo que al cabo de unos pocos días iba a regresar, pero que mejor lo haría sin bicicleta y mochila al hombro. Él me dijo que hiciese lo que me diese la regalada gana y continuó exhalando humo por su cráter.
Así que, al cabo de unos días, allí estaba de nuevo el caballero pedaleante, pero esta vez sin su estimada amiga rojigualda. Hasta San Pedro Nexapa llegué en una combi procedente de Amecameca. Desde San Pedro comencé a caminar y no descansé hasta llegar al kilómetro 18, donde volví a platicar con don Goyo. Le dije que nuevamente allí estaba, dispuesto a explorar su entorno. Él se limitó a preguntarme si traía el permiso correspondiente. Le respondí que sí, que en Amecameca había acudido en el Zócalo a la oficina de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y allí había pagado la cuota correspondiente por el permiso para acceder al Parque Nacional Izta-Popo. 
Adelante, dijo don Goyo, pero debes saber que me enojaré contigo si no respetas mi territorio y a mi novia la volcana. No hay bronca le contesté y continué mi camino.
En el kilómetro 23, a 3600 metros de altitud sobre el nivel del mar, se encuentra el llamado Paso de Cortés, lugar por el que al parecer en otra época pasaron el conquistador y sus secuaces. En este lugar está el segundo retén de los soldados que se encarga de impedir a la gente el paso hacia Tlamacas, punto para iniciar la ascensión al Popo. Además hay un albergue (para los soldados) donde hay que presentar el permiso obtenido en Amecameca aunque también se puede tramitar directamente allí. Desde aquí parte un camino de terracería hasta el lugar denominado La Joya (siete kilómetros), punto desde donde se inicia la ascensión del Iztaccíhuatl. Los carros que desean acceder a este camino deben pedir al encargado del albergue de Paso de Cortés que les abra la barrera de acceso (el señor atiende diariamente de 07:00 a 21:00 horas).Un poquito antes de La Joya existen unas instalaciones con un chingo de antenas y una estación que se encarga de monitorear la actividad del volcán. En el mismo lugar se encuentra el albergue Altzomoni. Quienes deseen pernoctar en este lugar, que está bastante bien, deben pedir la llave y pagar al encargado del albergue de Paso de Cortés pues de otro modo lo encontrarán cerrado.
En La Joya existe una pequeña cabaña, en malas condiciones, donde pernoctar aunque a mí me contaron que en ese lugar se habían producido varios asaltos.

Yo pasé la noche del 13 al 14 de febrero de 2003 acampado en Altzomoni. A las 05:34 a.m. escuché una fuerte explosión procedente del Popo. Para mí que don Goyo estaba enojado porque me había acercado demasiado a la volcana precisamente en un día tan señalado, el Día del Amor y la Amistad. Salí de la casa de campaña y le pregunté al Popo que qué pedo. Pero él no me respondió. Al cabo de unas horas tenía yo pensado ascender a La Mujer Blanca pero después de la explosiva advertencia que me hizo La Montaña que humea, ni modo.Así que mejor me regresé para Paso de Cortés y de ahí, caminando por el camino de terracería que lleva hasta Puebla, encontré a unos siete kilómetros un criadero de truchas. Al lugar le dicen La Venta y uno tiene posibilidad de pescar su propia trucha (derecho de pesca 15 pesos, renta de caña 20 pesos, alimento para peces de a 5 pesos la bolsita y lo que usted logre capturar a 65 pesos el kilogramo). Además de poder practicar el arte de la pesca, en el lugar existen columpios para los peques y un restaurante donde la trucha ya cocinada la venden a 65 pesitos la pieza. Como a mí no me gusta pagar la trucha a precio de besugo, me incliné por comer unas quesadillas de a diez pesitos.
De regreso a Paso de Cortés me encontré en el camino con un canadiense y un gringo que venían de escalar el Pico Orizaba (la cima más alta de México) y se dirigían a hacer lo propio con el Iztaccíhuatl. Ellos se ofrecieron a llevarme en su camioneta y yo les informé de todo lo que había aprendido acerca del Parque Izta-Popo. Como se dirigían a La Joya y yo los vi como gente "digna de ser asaltada", después de aconsejarles que durmieran en el interior de su camioneta, me despedí de ellos e instalé mi campamento en un lugar más discreto.
A la mañana siguiente, después de despedirme de el volcán y la volcana, regresé a Amecameca con la sensación de haber conocido un lugar mágico de México y después de haber disfrutado de la paz y la tranquilidad que se respira (al menos los días de labor) al pie de los volcanes. Aunque se trata de un lugar que entraña cierto riesgo, los paisajes que podemos admirar bien merecen un esfuerzo por nuestra parte. Además, ¿acaso no estamos viviendo un viaje de aventura?
Hasta aquí la ruta de los volcanes. Ahorita ponemos rumbo a la tierra donde nació y murió Nezahualcóyotl, El Rey Poeta. Nos vamos hasta el municipio de Texcoco pero lo que allí me suceda se lo contaré en el siguiente relato.
Un saludo.
Facun.
Otros enlaces de interés:
- Mapa del estado de México
- Secretaría de Turismo del Estado de México
- Comisión Estatal de Parques Naturales del Estado de México
- Portal de deportes de montaña y escalada en México
- Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada
- Montañismo y Exploración
- Montañismo Unam
- Paseo al Iztaccihuatl de Juan Lanzagorta
- Grupo Expedicionario Mexicano
- Altimetría de la ascensión al Paso de Cortés
- Ruta de Cortés en Bicicleta
- La Vuelta al Valle de México
- El Diario del Estado de México
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